La Unidad de Cuidados Especiales (UCE) del Hospital de Hellín, dependiente del SESCAM, cumple diez años habiendo conseguido mejorar los cuidados al paciente agudo y grave. Un nuevo espacio más funcional que surgió ante la necesidad de ampliar los servicios hospitalarios y que supuso un reto organizativo y de transformación en su arquitectura.

En los últimos dos años se ha ampliado la plantilla de enfermería hasta los 21 profesionales, además de incrementar la asistencia en cuidados intermedios y poner en marcha proyectos de humanización.

Esta área multidisciplinar sitúa al paciente en el centro de la atención y son los profesionales los que se coordinan y colaboran para dar una respuesta más efectiva al paciente agudo y grave. Así, los servicios especializados de Urgencias, Cuidados Críticos e Intermedios y Anestesiología y Reanimación trabajan en un mismo espacio y con los mismos modos de funcionamiento, evitando el traslado de los pacientes entre servicios. Una estructura horizontal basada en las necesidades del paciente grave, que varían durante el tiempo de ingreso.

En total, 50 personas trabajan en este proceso asistencial, entre celadores, auxiliares de enfermería, enfermeras y médicos especialistas. Como explica el intensivista Pedro Jiménez, “aunque no es lo habitual, la forma mejor de atender esa graduación de cuidados diferentes que necesita el paciente es situarlo en el centro de la unidad arquitectónica y los profesionales colaborar”.

Recientemente se ha celebrado en Toledo la Jornada Internacional de Atención Integrada, donde se ha puesto de manifiesto la importancia de las unidades multidisciplinares para abordar la necesidad del paciente adecuadamente. La Unidad de Cuidados Especiales del Hospital de Hellín está alineada con estos principios, ampliamente debatidos por la comunidad científica internacional.

El Hospital de Hellín dispone de 22 boxes asistenciales en la UCE, donde se comparten los recursos humanos y materiales. Un proyecto de ilusión e implicación de los Servicios, como el de Anestesiología y Reanimación, cuyo jefe, Juan Calvo, participó activamente en el rediseño del espacio en 2008.

Al igual que José Sánchez Espinosa, médico de Urgencias que participa en el proyecto desde el primer día, y que explica el funcionamiento de la unidad. “Lo que importa es estar a pie de cama del paciente, por eso, compartimos recursos humanos y materiales, bajo el prisma de la eficiencia y con la idea de llegar a la excelencia en los cuidados de enfermería tanto para el paciente como para la familia”.

Precisamente la enfermería desempeña un papel fundamental en la Unidad. Ramón Azor, supervisor de la UCI, comenta que la enfermería tiene gran funcionalidad. “Cualquier enfermera o enfermero está capacitado para trabajar en las diferentes zonas y atender cualquier incidencia que pueda surgir. Además, pese a la carga emocional que supone este trabajo, están implicados voluntariamente en distintos proyectos de humanización como Huci o Sueño”.

Unos proyectos en los que se ha avanzado mucho en estos dos últimos años. La responsable de Medicina Intensiva del Hospital de Hellín, Julia López Cantero, explica que se ha potenciado la Unidad de Cuidados Intermedios y se ha empezado a abrir la UCI a la humanización.

“No sólo a los pacientes y sus necesidades asistenciales, sino que también se ha mejorado el nivel de confort, incluso se ha habilitado una habitación para que se puedan quedar los familiares de los pacientes que son de la sierra y tienen dificultades para volver a sus domicilios. En definitiva, mejorar la calidad de vida”, cuenta la doctora López Cantero.

Se trata, por lo tanto, de un proyecto innovador que nació hace una década y que, en la actualidad, se ha convertido en una referencia para otros hospitales.