En Castilla-La Mancha, la discrepancia entre las certificaciones de calidad en el transporte sanitario y la realidad cotidiana del servicio ha generado inquietud y escepticismo. Pese a que las autoridades regionales destacan un sistema de transporte sanitario respaldado por reconocimientos de calidad, se evidencian problemas subyacentes que contradicen esta representación oficial.
El personal sanitario, considerando tanto a quienes operan ambulancias como a quienes brindan atención directa en situaciones críticas, sostiene que el servicio se mantiene más por el esfuerzo y la dedicación del capital humano que por un soporte adecuado de recursos materiales. La percepción es que el sistema opera bajo un umbral mínimo de funcionamiento, situación que provoca tensiones y estrés acumulados en los equipos encargados de garantizar el traslado seguro de pacientes.
Habitualmente, se observa una escasez de ambulancias en proporción a la demanda, especialmente en momentos de alta exigencia como urgencias o eventos imprevistos. Además, los problemas de mantenimiento en los vehículos y la insuficiencia de equipos médicos adecuados han sido señalados repetidamente por los trabajadores del sector, sugiriendo una infraestructura que no responde a las necesidades de un servicio de emergencia eficiente.
A pesar de los certificados que supuestamente validan la excelencia del sistema, persisten las críticas sobre la disonancia entre tales reconocimientos y la vivencia diaria de quienes dependen del transporte sanitario. Este fenómeno indica una necesidad urgente de reevaluar y reforzar los recursos y apoyos logísticos destinados al sector, con el objetivo de superar el desfase existente entre las aspiraciones de calidad y la operatividad efectiva.
Mientras no se adopten medidas concretas, la situación obliga a que el recurso más valioso del sistema, su personal, soporte una carga adicional, garantizando el funcionamiento del servicio gracias a su compromiso y sacrificio. La realidad diaria del transporte sanitario en Castilla-La Mancha pone de manifiesto un desafío latente: la necesidad imperiosa de medidas que traduzcan los certificados en mejoras tangibles y efectivas.
Fuente: CCOO Castilla-La Mancha

















