El Programa de Terapia Asistida con Perros para personas mayores, que el Gobierno regional decidió ampliar este año tras su inicio experimental en 2016, se está desarrollando ya de forma regular en cuatro Residencias de Mayores públicas de la provincia de Toledo: ‘Barber’ y ‘Benquerencia’ de Toledo capital, ‘Virgen del Prado’ de Talavera de la Reina y ‘Quijote y Sancho’ de Torrijos.

Estas sesiones terapéuticas con perros, que se llevan a cabo una vez a la semana en cada centro, tienen una duración aproximada de una hora y cada sesión se desarrolla con un grupo de unas diez personas mayores residentes.

El programa, que está financiado por la Consejería de Bienestar Social y se realiza a través de la Asociación Gudcan, se enmarca entre las actuaciones del plan regional de Envejecimiento Activo, concretamente en el área de ‘Promoción de la autonomía personal y prevención de la dependencia’ ya que dicha terapia consiste en fortalecer las capacidades físicas y psíquicas individuales a través de la figura del perro que, de una forma muy especial, actúa como un potente estimulador entre las personas de avanzada edad.

El director provincial de Bienestar Social, Gregorio Gómez, que hoy compartía con un grupo de mayores una de las sesiones realizada en la Residencia ‘Barber’ de Toledo, destacaba “los buenos resultados” conseguidos hasta ahora en la fase experimental “porque esta terapia asistida con perros sirve para potenciar la autonomía y motricidad de las personas mayores, además de mejorar su autoestima y memoria, entre otros muchos beneficios, ya que el contacto directo con el perro motiva mucho a nuestros mayores, tanto física como emocionalmente, y además les anima a interrelacionarse y compartir sus sentimientos”.

En estas sesiones terapéuticas con perros se trabaja la estimulación de las personas mayores, especialmente en aquellas afectadas por Alzheimer, Parkinson, hemiplejias o con muy baja autoestima, favoreciendo tanto la prevención como la intervención ante la dependencia.

Cada una de estas sesiones está dirigida por un técnico en terapia asistida con animales, que trabaja con un perro de terapia, y en su desarrollo también participa un profesional de la propia residencia de mayores.

Previamente, los técnicos de este programa y los profesionales de cada centro residencial han realizado en estrecha colaboración un diagnóstico y evaluación de las necesidades concretas de los mayores que van a asistir al grupo de terapia, con el fin de tener diseñados de antemano cuáles son los objetivos precisos y las actividades a desarrollar.

El director provincial de Bienestar Social explicaba que “el foco de atención de la terapia se centra en estimular las capacidades individuales que conserva cada participante, gracias al vínculo afectivo que se genera entre el perro y la persona mayor”.

Gregorio Gómez apuntaba que “es muy emotivo comprobar cómo este contacto directo con el animal sirve a las personas mayores para interrelacionarse; para mejorar su percepción, autoestima y memoria; y cómo les ayuda a estimular su razonamiento y a potenciar su motricidad”.

Los perros que se utilizan en las sesiones de terapia son especialmente seleccionados y adiestrados para este fin. Los animales tienen un carácter muy tranquilo y equilibrado, son muy sociables y tolerantes al estrés, y cuentan con un excelente estado de salud, ofreciendo las máximas condiciones de seguridad para las personas mayores.