El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha asegurado que, como presidente regional, pone “mucho más por encima y muy por delante” los intereses de la Comunidad Autónoma en materia hídrica “a los de cualquier partido político, incluso el mío”, ya que la problemática del agua y, en especial, la situación del río Tajo “es un interés de región que va más allá de las tácticas estrictamente de partido o electorales”.

Así lo ha subrayado el presidente del Ejecutivo regional, a preguntas de los periodistas, durante una comparecencia en el Palacio de Fuensalida, sede de la Presidencia autonómica, en la que ha incidido en que “terminará imponiéndose el objetivo de la desalinización” y que, finalmente, el trasvase Tajo-Segura terminará siendo una fuente de aportes hídricos para el Levante de carácter “excepcional”.

García-Page ha recordado las declaraciones de la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, reconociendo que el agua desalinizada había sido “el gran milagro” que ha permitido durante casi un año “regar y beber” en regiones como Murcia con lo que, a su juicio, el “período de prueba” de las desalinizadoras como único recurso “está superado”; aportaciones que, tal y como ha defendido, se verían implementadas con la puesta en funcionamiento a pleno rendimiento de las desalinizadoras de Torrevieja y Carboneras, que harían que el trasvase fuera “inviable, innecesario y estéril salvo si se buscan negocios y especulación con el agua en otros ríos”.

En este contexto, el presidente castellano-manchego ha recordado que “se ha tardado mucho tiempo en España en asumir el hecho de las desalinizadoras” como una solución permanente para la escasez de agua en ciertas regiones del Mediterráneo pero, al mismo tiempo, se ha mostrado convencido de que “el fin del trasvase es una cuestión de tiempo y de peso”, tal y como apuntan las propias directrices de la Unión Europea.

García-Page ha asegurado que queda aún por definir un “modelo de solidaridad” a nivel estatal sobre esta materia que debe “ser válido en todos los sitios” y en el que se fije si España quiere definitivamente no ser trasvasista, en cuyo caso se deberá incluir en esta estrategia a futuro el final del trasvase Tajo-Segura. En caso contrario, ha explicado el presidente regional, se deberán tener en cuenta “con claridad” todos los ríos de España y no sólo, como hasta ahora, el río Tajo.

En esta misma línea, se ha vuelto a mostrar partidario de subvencionar el coste del agua desalinizada con los mismos precios con los que ahora se pagan los recursos hídricos que llegan a través del canal Tajo-Segura.

El presidente de Castilla-La Mancha ha lamentado igualmente el paso atrás en la defensa de los intereses hídricos de la región que supuso la legislatura 2011-2015 con la aprobación del Memorándum del Tajo-Segura. “Yo tengo claro que, si hubiera seguido gobernando Cospedal, hoy se estaría volviendo a hablar de un segundo trasvase desde el Tajo Medio”, ha recalcado García-Page, quien también ha asegurado que, cuando los ‘populares’ gobernaron en Castilla-La Mancha, “han dejado tirados todos nuestros argumentos como región”.

“Cospedal puso por delante los intereses de su cargo como secretaria general de su partido a los de presidenta de esta tierra”, ha subrayado García-Page.