diabetes hipertension arterial fede

Hoy, 17 de mayo, se celebra el Día Mundial de la Hipertensión Arterial. Esta es una patología crónica en la que los vasos sanguíneos tienen una presión persistentemente alta, que puede llegar a dañarlos. Se sabe que en España, afecta a cerca del 43% de la población adulta, y de ellas, entre el 40% y el 60 % sufren diabetes, siendo el 50%, pacientes con diabetes tipo 2.

Hipertensión arterial puede dañar los vasos sanguíneos

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Son cifras muy preocupantes, debido a que la hipertensión arterial puede provocar que los vasos sanguíneos puedan sufrir daños, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares como infarto de miocardio, insuficiencia renal o accidentes cerebrovasculares, como el caso del ictus.

Por todo esto, es clave la puesta en marcha de medidas de prevención, y tener una presión arterial adecuada, siendo los valores medios, en los pacientes con diabetes menos de 130/80 mm Hg, en menores de 65 años; y entre 130 y 139 mm Hg, a partir de esa edad.

Actuar sobre los factores modificables

Debido a que se puede evitar su desarrollo, es importante actuar sobre los factores modificables, como son los siguientes: Sobrepeso y obesidad. Estas dos condiciones afectan no solo a la hipertensión, sino a muchas otras patologías como la misma diabetes. Las personas con sobrepeso tienen una presión arterial más elevada.

Tabaquismo. El hábito tabáquico aumenta la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Alimentación. Una mala e inadecuada alimentación favorece el desarrollo de hipertensión arterial.

Hipertensión arterial un riesgo añadido en personas con diabetes

Así pues, debido a que la hipertensión arterial en personas con diabetes puede suponer un riesgo añadido a la hora de desarrollar problemas cardiovasculares, que a día de hoy son la principal complicación de la diabetes y los causantes de gran parte de las muertes.

Desde la Federación Española de Diabetes (FEDE) recuerdan, con motivo del Día Mundial de la Hipertensión Arterial, la importancia de la prevención, como la mejor medida para frenar su desarrollo y, por ende, otras complicaciones de salud graves.