El Gobierno de Castilla-La Manchadefendió que en el nuevo periodo de la Política Agraria Común (PAC) 2021-2027, que comienza a negociarse en breve, se establezcan ayudas acopladas para hacer viables los cultivos de olivo de bajo rendimiento. Esto se refleja por escrito en el documento de posición de la región, impulsado por el Ejecutivo regional con todos los agentes implicados, siendo una fórmula apropiada para hacer rentables dichas explotaciones. Actualmente, de las 350.000 hectáreas de olivar que existen en Castilla-La Mancha, alrededor de 300.000 son de bajo rendimiento y podrían beneficiarse con estas ayudas.

El consejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural Castilla-La Mancha, Francisco Martínez Arroyo, ha realizado estas declaraciones en el marco de la III Tertulia del Olivar y el AOVE, que bajo el título ‘Claves para una producción óptima e impulso a la comercialización’, se ha desarrollado en la Cámara de Comercio de Ciudad Real, un foro de debate en el cual se ha ahondado en las claves para lograr una producción óptima de aceite de oliva virgen extra e impulsar su comercialización.

En el cierre del encuentro, donde estuvo presente también el presidente de Asaja, Pedro Barato, Francisco Martínez Arroyo explicó que la no existencia de estas ayudas en el período actual de la PAC fue un error, que se cometió por el anterior gobierno y que ahora llegó una nueva oportunidad para apoyar este cultivo, el que más sufre un “riesgo de abandono”.

Así, ha indicado, que “es de justicia” que en la nueva PAC se incluyan estas ayudas para el olivar de bajo rendimiento, “dentro de ese 15 por ciento que va a tener nuestro país y el resto de Estados miembros de capacidad para distribuir ayudas acopladas vinculadas a la producción”, y se espera que a nivel nacional se tenga en cuenta esta petición del Gobierno de Castila-La Mancha que ya ha sido trasladada tanto al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación como al comisario europeo de Agricultura y Desarrollo Rural, Phil Hogan.

Martínez Arroyo ha explicado que el del olivo es un cultivo muy dual, en lo que tiene que ver con la rentabilidad. En el caso del intensivo, ha señalado, no precisa de ayudas públicas acopladas y debe buscar la rentabilidad en “otras fórmulas”, mientras que en el de bajo rendimiento, para su mantenimiento, es preciso el apoyo, porque “los mercados no lo pagan” a través, por ejemplo, de las empresas que compran la aceituna a los olivicultores.

De esta manera, quiso recordar la relevancia del sector oleico en la región donde el olivar es un cultivo básico para la economía de varios pueblos de Castilla-La Mancha, contando 83.000 olivicultores, además de la importancia económica y social, unida a la ambiental.

En muchas de estas poblaciones donde se asientan las almazaras, ha recordado, éstas son las únicas industrias existentes, configurándose así el oleícola como un sector estratégico que, no obstante, se encuentra actualmente en un contexto de crisis como consecuencia de un nivel de precios que hace peligrar la viabilidad económica del olivar; especialmente los de plantaciones tradicionales de secano, debido a su menor rendimiento por hectárea y altos costes de producción. Y es por ello, la necesidad de mantenerlos y apoyarlos a través de la llegada de ayudas acopladas en la nueva PAC.

Un elemento clave de la Dieta Mediterránea

En Castilla-La Mancha existen en la actualidad más de 350.000 hectáreas de olivar, de las cuales la provincia de Ciudad Real aglutina el 40 por ciento, siendo, además, la provincia castellano-manchega con mayor producción de aceituna y aceite.

El consejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural ha puesto de relieve hoy las tres figuras de calidad diferenciadas existentes en aceite de oliva virgen extra en la provincia, con dos denominaciones de origen: Campo de Calatrava y Campo de Montiel, y la marca colectiva Aceite Valle de Alcudia, así como el resto de denominaciones en aceite, la de la Alcarria o la de Montes de Toledo, esta última compartida también con Ciudad Real.

De esta forma, resaltó que con este producto, un elemento primordial en la Dieta Mediterránea, se tiene buenas posibilidades de “conquistar el mercado”, pero debe darse a nivel nacional un mayor recorrido al fomento de la cultura del aceite de oliva, porque es “nuestra tarjeta de presentación”, y hay un amplio abanico de posibilidades para hacerlo, partiendo siempre del vínculo con la Dieta Mediterránea.

Y esta línea es la que se está siguiendo desde el Gobierno de Castilla-La Mancha y la Fundación Dieta Mediterránea, que el propio Martínez Arroyo precise desde hace dos años, impulsando la diferenciación del producto que llega a los consumidores a través de su origen y con un embotellado en cuyo etiquetado comienza a incluirse el logotipo de la Dieta Mediterránea, como es el caso de los aceites producidos bajo el amparo de la DOP ‘Montes de Toledo’, el primero en España en hacerlo y que están siendo exportados a Estados Unidos. De hecho, esta dieta es muy valorada por los consumidores que son los que eligen la botella al final del lineal de la cadena agroalimentaria y de ahí la relevancia que el propio consumidor sea el que con estas “pistas” termine adquiriendo un aceite de denominación de Castilla-La Mancha.