El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha advertido hoy que “mal camino se lleva” cuando se quiere hablar de cuestiones institucionales como la financiación autonómica “en clave de partido”, y no en el foro que corresponde para tratar acuerdos institucionales autonómicos como es el Consejo Territorial de Hacienda y la Conferencia de Presidentes.

El presidente regional se ha referido así, durante un receso de la reunión semanal del Consejo de Gobierno, que este martes se ha celebrado en el Ayuntamiento de Tomelloso (Ciudad Real), a la polémica surgida ayer por las declaraciones del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, al respecto de la quita de deuda autonómica en el nuevo sistema de financiación a lo largo de un almuerzo con ‘barones’ del Partido Popular.

A juicio del presidente regional, este hecho pudo obedecer “al ataque de nervios” que algunos partidos pueden tener por las encuestas, o a la intención de “enredar” con el ánimo de “tenernos entretenidos” y que no se hable de otros asuntos como las últimas declaraciones del ex secretario general del PP en Madrid, Francisco Granados.

García-Page ha señalado asimismo que hay “deudas y deudas” y ha recordado que Castilla-La Mancha tenía un nivel de deuda “por debajo de la media” cuando llegó la crisis en 2007, pero se convirtió en la región de Europa que “más incrementó su deuda en solo cuatro años”, llegando incluso a duplicarla. Así, se pasó de 7.300 millones de deuda adquirida por construir colegios, universidad y hospitales, a casi 14.000 millones “y solo para destruir”. Además, ha criticado que el retraso del Gobierno de España en financiación autonómica tiene un coste en torno a 8.000 millones de euros para esta región.

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De otro lado, García-Page se ha referido a unas recientes declaraciones de la ex presidenta regional, María Dolores de Cospedal, en las que aseguraba que su Gobierno “no había hecho recortes en Castilla-La Mancha”. A este respecto, ha exigido “respeto y que no se insulte la inteligencia” de los vecinos de la Región, “pues todo el mundo sabe qué pasó hace cuatro años”.
Asimismo, ha criticado que Castilla-La Mancha “lideró con Cospedal todos los ranking de recortes y demolición del sistema público de sanidad, educación y de servicios sociales, de destrucción de empleo, y de salida de empresas y habitantes”, minando asimismo la autoestima de la gente y el sentido común.

Un necesario consenso en la defensa del agua

Por otro lado, García-Page ha vuelto a hacer un llamamiento a la unidad dentro de Castilla-La Mancha en torno a la defensa del agua, poniendo como ejemplo el consenso político que existe en Levante frente a la “discrepancia abierta” que en este mismo tema hay en la región.  A su juicio, este problema tiene que sustanciarse en un “preacuerdo nacional” que pasa necesariamente por Castilla-La Mancha.

Un acuerdo, ha proseguido, que debe contar necesariamente con el Partido Popular y con el PSOE, “y eventualmente con otros partidos, pues es de sentido común que se pueda incorporar a cualquier acuerdo de Estado toda formación política. Cuanto más grande sean los acuerdos de Estado, más de Estado son estos acuerdos”, ha considerado.

Por este motivo, ha tildado de “paradoja” que se pueda llegar a acuerdos en España sobre agua “sin que haya acuerdo previo en Castilla-La Mancha” entre los dos partidos mayoritarios, por lo que ha vuelto a hacer un llamamiento al Partido Popular para que “se avenga” a planteamientos “pactados, firmados y votados por unanimidad” en años precedentes. De lo contrario, ha advertido, “alguien quedaría muy descolocado”.
Hablar bien de nuestra Universidad “es una obligación”
Por otro lado, y a preguntas de los medios sobre la gestión financiera de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), el presidente García-Page ha señalado que son los auditores “y eventualmente el Tribunal de Cuentas” quienes deben encargarse de este asunto, al tiempo que ha recordado que su Gobierno ha incrementado un dieciséis por ciento el presupuesto de la Universidad, “por encima incluso de lo que crece el presupuesto educativo”.

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No obstante, ha recordado que las universidades “viven de su prestigio”, y es por ello que la primera obligación para con la Universidad regional es “hablar bien de ella, sobre todo los que viven de y en la Universidad”, pues corremos el riesgo de sufrir un éxodo de alumnos “si los padres que están pensando dónde llevar a sus hijos, tienen miedo de hacerlo en la Universidad de Castilla-La Mancha”.

Asimismo, ha mostrado su confianza en esta institución que, con ayuda de los contribuyentes y, si es necesario, con un “ejercicio extraordinario” de rescate, “saldrá del bache que algunos están poniendo de manifiesto y tendrá un esperanzador futuro”, ha augurado.