Hoy ha entrado en vigor el segundo contrato de la Comisión con una empresa farmacéutica tras la firma formal del contrato con Sanofi-GSK. El contrato permitirá a todos los Estados miembros de la UE adquirir hasta 300 millones de dosis de la vacuna de Sanofi-GSK. Además, los Estados miembros podrán donar parte de sus dosis reservadas a países de renta baja y media. Sanofi y GSK también se esforzarán por proporcionar una parte significativa de su suministro de vacunas a través de una colaboración con el Mecanismo de Acceso Mundial a las Vacunas contra la COVID-19 (COVAX), el pilar de vacunas del Acelerador del acceso a las herramientas contra la COVID-19 para los países de renta baja y media, a su debido tiempo.

La Comisión ya ha firmado un contrato con AstraZeneca y sigue debatiendo acuerdos similares con otros fabricantes de vacunas (Johnson & JohnsonCureVacModerna y BioNTech) con los que ha mantenido conversaciones exploratorias.

La presidenta Von der Leyen ha declarado: «Con el contrato de hoy con Sanofi-GSK, la Comisión Europea muestra una vez más su compromiso de garantizar un acceso equitativo a vacunas seguras, eficaces y asequibles no solo para sus ciudadanos, sino también para las personas más pobres y vulnerables del mundo. Pronto se cerrarán acuerdos con otras empresas y se creará una cartera diversificada de vacunas prometedoras, basadas en diversos tipos de tecnologías, lo que aumentará nuestras posibilidades de encontrar una solución eficaz contra el virus».

Stella Kyriakides, comisaria de Salud y Seguridad Alimentaria, ha declarado: «Dado que varios países europeos están sufriendo nuevos brotes tras el verano, una vacuna segura y eficaz es más necesaria que nunca para superar esta pandemia y sus devastadores efectos en nuestras economías y sociedades. Este segundo acuerdo es otro hito en nuestra estrategia de la UE para las vacunas. Hoy estamos ampliando nuestras posibilidades para garantizar que los ciudadanos de la UE y de todo el mundo puedan reanudar gradualmente su vida cotidiana y sentirse seguros de nuevo».

El contrato de hoy está financiado por el Instrumento de Asistencia Urgente, que destina fondos a la creación de una cartera de posibles vacunas con diferentes perfiles y producidas por distintas empresas.

Sanofi y GSK están desarrollando una vacuna recombinante contra la COVID-19, utilizando tecnología innovadora de ambas empresas. Sanofi aportará su antígeno COVID-19 de proteína S, que se basa en la tecnología del ADN recombinante. GSK aportará su tecnología de coadyuvantes, de especial importancia en una situación de pandemia, ya que puede reducir la cantidad de proteína necesaria por dosis en la vacuna, permitiendo la producción de más dosis de vacunas y contribuyendo así a proteger a más personas. La combinación de un antígeno a base de proteínas junto con un coadyuvante está bien documentada y se utiliza en una serie de vacunas disponibles actualmente para mejorar la respuesta inmunitaria. También puede mejorar la probabilidad de suministrar una vacuna eficaz que pueda fabricarse a gran escala.

Las empresas iniciaron un estudio de fase 1-2 en septiembre, que será seguido de un estudio de fase 3 a finales de 2020. En caso de éxito, y a reserva de consideraciones reglamentarias, las empresas pretenden disponer de la vacuna el segundo semestre de 2021.

Junto con los Estados miembros y la Agencia Europea de Medicamentos, la Comisión utilizará los mecanismos de flexibilidad existentes para acelerar la autorización y la disponibilidad de vacunas de éxito contra la COVID-19. Los procesos reguladores serán flexibles, pero seguirán siendo rigurosos. Toda vacuna comercializada deberá cumplir los requisitos de seguridad necesarios y someterse a la evaluación científica de la Agencia Europea de Medicamentos como parte del procedimiento de autorización de comercialización de la UE.

Contexto

La Comisión Europea presentó el 17 de junio una estrategia europea para acelerar el desarrollo, la fabricación y el despliegue de vacunas eficaces y seguras contra la COVID-19. A cambio del derecho a comprar un número determinado de dosis de vacunas en un período dado, la Comisión financia parte de los costes iniciales de los productores de vacunas a través de un compromiso de compra anticipada. La financiación aportada se considera un pago a cuenta de las vacunas que los Estados miembros compren realmente.

Dado que el elevado coste y la alta tasa de fracaso hacen que la inversión en una vacuna contra la COVID-19 sea una decisión de alto riesgo para los desarrolladores de vacunas, estos acuerdos permitirán realizar inversiones que, de otro modo, probablemente no se producirían.

La Comisión Europea también se ha comprometido a garantizar que todas las personas que necesiten una vacuna puedan recibirla, en cualquier lugar del mundo y no solo en su territorio. Nadie estará seguro hasta que todo el mundo esté seguro. Esta es la razón por la que ha recaudado casi 16 000 millones de euros desde el 4 de mayo de 2020 en el marco de la respuesta mundial a la crisis del coronavirus, la acción en todo el mundo para el acceso universal a las pruebas, los tratamientos y las vacunas contra el coronavirus y para la recuperación mundial, y ha confirmado su interés por participar en el Mecanismo COVAX para un acceso equitativo a vacunas asequibles contra la COVID-19 en todas partes. Como parte de un esfuerzo del Equipo Europa, la Comisión anunció el 31 de agosto una contribución de 400 millones de euros en garantías para apoyar al COVAX y sus objetivos en el contexto de larespuesta mundial a la crisis del coronavirus.