En una reciente rueda de prensa, el consejero de Agricultura, Joaquín Lizán, abordó la situación de los ganaderos afectados por la enfermedad de lengua azul. A pesar de las preocupaciones expresadas por algunos sectores sobre el posible abandono por parte de las autoridades, Lizán enfatizó que su departamento está comprometido con el apoyo a estos productores.
Lizó mencionó que aunque la situación es «delicada», se están realizando esfuerzos para abordar los problemas que enfrentan los ganaderos. Reconoció que la lengua azul es una cuestión compleja que requiere atención y trabajo constante para mitigar sus efectos en la ganadería. El consejero se mostró dispuesto a colaborar con los afectados, garantizando que las autoridades están atentas a sus necesidades y que se tomarán las medidas pertinentes para ayudar a los ganaderos en esta difícil situación.
El mensaje de Lizán busca tranquilizar a los ganaderos, asegurando que no están solos en esta lucha y que se están explorando soluciones adecuadas para mejorar la situación. La lengua azul, que afecta principalmente a los rumiantes, ha generado preocupaciones en el sector, y las autoridades están bajo presión para actuar de manera efectiva y proteger a los ganaderos de las repercusiones económicas y sanitarias de esta enfermedad.

















