UGT FICA ha aplaudido la decisión adoptada por la dirección de Bodegas Lozano, de Villarrobledo (Albacete), que tras el visto bueno por unanimidad de los miembros del Comité de Empresa y del Comité de Seguridad y Salud ha adquirido de un desfibrilador semiautomático (DESA) y la puesta en marcha de un proceso de formación teórico-práctica de 12 trabajadores y trabajadoras de la empresa, con un curso  que “se ha completado con un bloque de primeros auxilios, que pretende además ampliarse a gran parte del equipo en los próximos años”.

Así lo ha confirmado el secretario general de FICA UGT Albacete, Manuel Rodríguez, que ha destacado que “en ésta empresa se cuenta con un plan de mejora continua en la prevención de riesgos laborales”, y entre otras cosas “se ha implementado un equipo autónomo de respiración, duchas lavaojos, medidores de oxígeno, entre otras medidas”.

Por todo ello desde UGT FICA “queremos felicitar a Bodegas Lozano por su concienciación e iniciativa, por apostar e invertir en medidas de prevención en la empresa, así como la adopción de cuantas medidas sean necesarias para la protección de la seguridad y la salud de los trabajadores” y en el caso que nos ocupa, “también de todo el personal externo que pudiera acceder a sus instalaciones”, ha añadido el responsable de FICA UGT Albacete.

Con medidas como las adoptadas por Bodegas Lozana, “todos los ciudadanos que visiten la bodega de Villarrobledo están más seguros, sabiendo que estarán cardioprotegidos”, por lo que  desde UGT FICA su secretario general ha hecho un llamamiento al resto de empresas de la provincia, no solo del sector vinícola como es el caso, para que siguiendo el ejemplo “se impliquen en este tipo de iniciativas tendentes a la protección de los trabajadoras y trabajadores en sus puestos de trabajo”.

En España fallecen al día 100 personas por parada cardíaca según la Asociación Española del Corazón. Desde el año 2009 existe una regulación a nivel nacional que recomienda la instalación de desfibriladores en lugares con cierta afluencia de personas.

Los datos son concluyentes, más de 30.000 personas mueren en España por paradas cardiorrespiratorias, si al lado de cada extintor hubiera un desfibrilador y personal con conocimientos y formación mínimos en reanimación, podrían salvarse más de 4.500 vidas al año. Si se realiza rápidamente la reanimación cardiopulmonar (RCP) y se usa un desfibrilador en los primeros cinco minutos después de la parada, las posibilidades de supervivencia aumentan hasta un 90% de los casos.