En un paso decisivo hacia la seguridad nacional y la autosuficiencia económica, el presidente Donald J. Trump ha instruido a su Administración a iniciar negociaciones con socios comerciales internacionales para ajustar las importaciones de minerales críticos procesados y sus productos derivados. Esta medida, anunciada recientemente, se inscribe en el marco de la Sección 232 de la Ley de Ampliación del Comercio de 1962 y se plantea como una respuesta a la creciente vulnerabilidad de Estados Unidos frente a la dependencia de fuentes externas.
El presidente ha subrayado la importancia de estos minerales, esenciales para diversas industrias, desde la defensa nacional hasta la infraestructura crítica y la producción de bienes de consumo. Reconociendo una tendencia alarmante, la investigación realizada por el Departamento de Comercio indicó que la producción de minerales críticos en el país está en declive, mientras que la demanda sigue creciendo. Esta situación plantea un riesgo tangible para la seguridad nacional, al debilitar la capacidad del país para fabricar sistemas de armas avanzados y mantener su competitividad económica.
La estrategia no solo se limita a recibir suministros. La Administración tiene la intención de trabajar con aliados cercanos para establecer umbrales de precios en el comercio de minerales críticos, lo que podría ayudar a estabilizar el mercado y fomentar una producción nacional más robusta. En caso de que las negociaciones no lleguen a un acuerdo en un plazo de 180 días, o si las condiciones acordadas no se llevan a cabo efectivamente, el presidente Trump no descartó la posibilidad de tomar medidas adicionales para mitigar las amenazas a la seguridad nacional que representan estas importaciones.
Uno de los enfoques clave de esta iniciativa es diversificar y fortalecer las cadenas de suministro para contrarrestar la influencia de prácticas no comerciales por parte de naciones adversarias. «Es vital que Estados Unidos tenga suficiente minería y procesamiento de minerales críticos dentro de sus fronteras para reducir la dependencia de los países extranjeros y asegurar nuestras industrias más esenciales,» afirmó el presidente.
Históricamente, Trump ha mostrado un firme compromiso con la recuperación de la dominancia estadounidense en el ámbito de los recursos críticos. Este anuncio sigue a la firma de una orden ejecutiva en abril, que inició la investigación de los riesgos nacionales asociados con la dependencia de minerales importados. Entre las acciones destacadas, se incluye la autorización del Proyecto de Camino Ambler, que facilitará el acceso a grandes depósitos de minerales críticos en Alaska.
Además de fortalecer la producción interna, la Administración de Trump ha estado forjando alianzas estratégicas con países como Australia, Arabia Saudita y Japón, para diversificar las cadenas de suministro global y mitigar la dependencia de naciones que representan una amenaza.
La combinación de estos esfuerzos resalta no solo un enfoque en mejorar la producción nacional de minerales críticos, sino también una filosofía orientada hacia el fortalecimiento de una América más resiliente y competitiva en el contexto de un mundo cada vez más interconectado y desafiante.
Fuente: WhiteHouse.gov

















