Con el inicio de enero, muchas familias se despiden de las luces y adornos que llenaron sus hogares de color y alegría durante las fiestas navideñas. No obstante, guardar estos elementos decorativos puede transformarse en una ardua tarea si no se cuenta con un plan organizado. Afortunadamente, expertos en organización y decoración han revelado algunos trucos ingeniosos para facilitar este proceso, asegurando que los adornos permanezcan en perfecto estado hasta el próximo año.
Uno de los consejos más sorprendentes para los dueños de casa es el uso de los cartones de huevos como recipientes para las bolas de Navidad. Este método simple y económico no solo facilita el almacenamiento, sino que también protege las esferas al evitar choques entre ellas, gracias a los compartimentos individuales del cartón. La clave está en asegurarse de que el cartón esté totalmente seco y limpio antes de su uso.
Por otra parte, para aquellos que aún batallan con cables de luces navideñas enredados, los expertos sugieren enrollarlas cuidadosamente alrededor de trozos de cartón o formar ovillos, lo que minimiza el riesgo de enredos. Este paso, combinado con el etiquetado de cada caja según su contenido, agiliza el proceso de decoración en el futuro y reduce el estrés asociado.
Los adornos más delicados, como figuritas o piezas de cerámica, requieren especial atención. Se recomienda envolver cada pieza en papel burbuja o toallas suaves antes de guardarlas, así como almacenarlas en cajas con separadores para que permanezcan inmóviles y seguras.
Cuando se trata de las decoraciones exteriores, las soluciones pueden ser igualmente creativas. Las guirnaldas, por ejemplo, pueden colgarse en perchas para evitar que pierdan su forma o se compriman con el paso del tiempo. A su vez, las luces para exteriores deben almacenarse en cajas resistentes a la humedad, para que puedan durar más y estar listas para su utilización el próximo año sin inconvenientes.
Con estos sencillos trucos, el almacenaje de la decoración navideña se transforma en una tarea menos intimidante y más eficiente. Preparar desde ya los adornos para la próxima temporada no solo facilita su conservación, sino que también elimina gran parte del estrés que suele acompañar esta actividad. Adoptar estas medidas permite disfrutar de un regreso a la rutina sin perder de vista el encanto y la magia que representa la Navidad.

















