Con motivo del Día Mundial del Trastorno Bipolar, y a través de los testimonios de Miriam Crespo y Sandra Díaz —usuaria y psicóloga de la asociación Salud Mental ATAFES Talavera, respectivamente— queremos contribuir a desmontar los mitos que rodean a una condición frecuentemente banalizada. Se trata de una realidad que puede resultar muy limitante y compleja de diagnosticar, pero que, con el tratamiento adecuado y unas pautas de cuidado apropiadas, no impide llevar una vida plena.
Miriam, que ya ha participado en otras acciones de sensibilización de la Federación Salud Mental Castilla-La Mancha, recuerda que el trastorno bipolar que padece “es una enfermedad como cualquier otra” y que no le impide “tener una vida normal”. Por su parte, Sandra refuerza esta idea y subraya que estos trastornos “no definen la identidad” de quienes los viven: “Miriam es ella, una persona que tiene un trastorno bipolar; no es un trastorno bipolar”.
Trastorno bipolar: qué es, causas y tratamiento
El trastorno bipolar es una alteración del estado ánimo en una persona que combina períodos de ánimo bajo (episodio depresivo), exaltado (episodio maníaco) o una mezcla de ambos (episodios mixtos) más allá de lo normal, ciclos que pueden durar desde una semana a meses, y donde la persona no tiene estabilidad.
El hecho de que este trastorno comparta síntomas con otros problemas de salud mental y el que la persona afectada suela acudir a pedir ayuda cuando se encuentra en una fase depresiva, hacen que dar con el diagnóstico sea complicado.
En general la sociedad banaliza y tiende a pensar que el trastorno bipolar es simplemente una variación del estado de ánimo, pero se trata de una alteración que puede ser muy limitante para la persona que lo padece, dificultando aspectos básicos como completar unos estudios o conservar un trabajo, además de afectar a la vida familiar y social.
También existe la creencia de que la persona que sufre un trastorno bipolar está así porque ella quiere o por haber llevado una vida desordenada. Como en la mayor parte de los problemas de salud mental, este trastorno no tiene una causa única y en su aparición pueden influir factores genéticos, biológicos o sociales.
La medicación y la psicoterapia son la base de la recuperación. La farmacología consigue estabilizar el estado de ánimo, controlando los síntomas y ayudando a prevenir posibles recaídas, mientras que el apoyo profesional, tanto en la persona afectada como en su entorno, son fundamentales y permiten detectar los posibles síntomas que eviten sufrir recaídas.
Además, hay otros apoyos que contribuyen a mejorar el estado de la persona con trastorno bipolar como pueden ser el mantenimiento de rutinas, especialmente del sueño y el descanso, llevar una buena alimentación, practicar deporte y contar con apoyo familiar y social.
Se estima que este trastorno afecta en España a cerca de un millón de personas, con una prevalencia de entre el 1% y el 2% de la población. Suele iniciarse entre la segunda y tercera década de la vida, pero puede aparecer también en la infancia/adolescencia, o partir de los 50 años.

















