STE-CLM ya realizó sus propuestas en el mes de mayo para los próximos cursos -*ver Lapicero 170-, donde tendremos que convivir con esta desagradable enfermedad. Esta semana las volveremos a presentar junto con todas las aportaciones recibidas por nuestra afiliación en todas aquellas reuniones que nos den voz, porque estamos firmemente convencidos de que son la única vía: aumento de presupuesto; reducción de ratios hasta los niveles que recomiendan la autoridad sanitaria y no los principios economicistas; búsqueda de espacios para poder separar al máximo a los grupos de alumnos/as; cambio normativo que permita impartir docencia en espacios públicos; contratación de profesorado para llevar a cabo estos principios; apoyo a los equipos directivos para poder gestionar todas las novedades; equipos sanitarios específicos para los centros educativos (recordemos que el profesorado ni tiene ni debe ser autoridad sanitaria sino educativa); aumento de personal laboral de limpieza. Parece que otras peticiones como algunas medidas sanitarias y la digitalización ya están en marcha, veremos su eficacia en el mes de septiembre.

SEMANA DECISIVA: Reiniciando la Escuela Pública. Curso 2020-21 1

A estas peticiones la afiliación añade la solicitud de cambios a nivel legislativo para permitir conciliar al profesorado su trabajo con su vida familiar. Así, se podrían crear nuevos tipos de excedencia para el profesorado mayor con patologías, que no quiere que sus últimos años de trabajo acaben con sus vidas, a funcionarios y funcionarias que por diferentes motivos familiares no quieran contagiarse y ser transmisores ante personas vulnerables de su entorno familiar, a funcionarias de carreras e interinas embarazadas a las que no se tuvo en cuenta para nada hasta ahora, o transmitirle certeza a todo el profesorado interino que teme que al inicio del curso esta enfermedad les impida tomar posesión y pierdan el puesto de trabajo para todo el año. Estas medidas no requieren más inversión de dinero, solamente voluntad pública.

Las circunstancias sanitarias que vive toda la humanidad requieren de esfuerzos que el profesorado está dispuesto a asumir. ¿Está el Ministerio haciendo todo lo que puede para colaborar? ¿Por qué la Consejería no asume más responsabilidades en lugar de trasladárselas a los equipos directivos? Estamos dispuestos a arrimar el hombro y renunciar a muchos de nuestros derechos reconocidos, pero no nos apoyaremos en un árbol sin raíces y que empieza a caer. Para ello, se debe de disponer todo lo que esté a su alcance.

El profesorado quiere volver a educar a su alumnado, quiere volver a trabajar, pero no de cualquier manera. Estos días hemos presenciado el inicio de la campaña de desprestigio que precede a los recortes de lo público, tan conocida y utilizada en nuestro país. El miedo a una huelga en la Comunidad de Madrid nos volvió a poner delante a los amigos de los centros privados sostenidos con fondos públicos, que desdeñan la escuela pública como foro de la diversidad y de la excelencia educativa, que no soportan al funcionariado que exige sus derechos con libertad y sin miedo, que desdeñan la escuela pública como foro de la diversidad y de la excelencia educativa, que no soportan al funcionariado que exige sus derechos con libertad y sin miedo, al que no pueden controlar como en los centros privados donde están sometidos al llamado “carácter propio” de dicho centro. En nuestra región STE hará lo que su afiliación pida en las próximas asambleas, difíciles de llevar a cabo porque esta enfermedad ha golpeado a las organizaciones que fomentan la comunidad y el debate, pero no imposible. Si nuestro presidente Page reconoce que nuestras reivindicaciones sindicales son justas ya está tardando en llevarlas a la práctica ahora más que nunca o en dejar su responsabilidad en manos de otras personas con valentía.

Recién publicada la norma que prohíbe la reunión de más de 10 personas, resulta inconcebible que la ratio máxima en las aulas de nuestra región alcance 25 en Infantil y Primaria; 30 en Secundaria, 35 en FP y 40 en Bachillerato.

No hay otra forma de solucionar el problema que adecuar el presupuesto educativo al desafío que nos enfrentamos, eso, y además ser capaces de alinear a madres/padres, alumnado y profesorado entorno al interés general. Nos jugamos mucho.