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Hace más de 5 años que comenzó la lucha desde el área de Patrimonio y Turismo del Excmo. Ayuntamiento de El Provencio por recuperar el enclave de Santiago de la Torre. Un castillo en mitad de la nada, ligado a la historia de El Provencio, con una Ermita adjunta a la parroquia de Nstra. Sra. De la Asunción de la misma villa, pero cuyo término municipal  se encuentra en San Clemente. Una misión que se tornaba imposible y notablemente peliaguda, más aún ante la situación de pertenecer a más de 80 dueños cuando se comenzaron las negociaciones. Pero a veces los astros se acaban alineando y todo fluye. Como protagonistas, en la dirección del proyecto José Manuel Triguero, ilustrador provenciano y concejal con experiencia en misiones muy imposibles que se hacen posibles, apoyado firmemente por su alcalde D. Julián Barchín Flores y asesorado en la dirección arqueológica por los mejores profesionales como Ares Arqueología, referentes donde los haya en esta materia, Don Fernando Olmedilla como técnico del proyecto, con un currículo envidiable en la recuperación arquitectónica patrimonial y un anterior gobierno de la Diputación de Cuenca con Benjamín Prieto a la cabeza, que puso toda la carne en el asador y apostó como nadie por la recuperación del patrimonio histórico en la provincia de Cuenca como eje vertebrador de la misma y fuente inequívoca de ingresos y proyección hacia el exterior.

En 2018 el gobierno de Prieto concedió una ayuda de 200.000 euros al consistorio provenciano para comenzar con las tareas de desescombro y consolidación del castillo, posteriormente concedió otros 500.000 euros para una segunda fase, los cuales fueron revocados por el actual gobierno de Martínez Chana (esperamos que lo valoren y devuelvan esa cantidad para el fin inicial) y actualmente se encuentran inmersos en la pugna por las ayudas del 1,5% cultural otorgadas por el gobierno de la nación para proyectos de especial interés cultural.

Hace meses que El Provencio cuenta con todo lo necesario para acometer las obras de rehabilitación de este maravilloso espacio, apoyados por Patrimonio; y mientras, no les queda otra que esperar viendo como cada día el estado del BIC se degrada, se derrumba y pone en peligro las vidas de cuantos transeúntes pasan por su cercanía; pero miles de trabas burocráticas, complicaciones, negociaciones y retrasos por la pandemia después, nos acercamos a la luz al final del túnel. Ya tan solo falta el permiso de obra del consistorio de San Clemente, para poder licitar, consiguiendo en unos meses, poder disfrutar de un nuevo recurso turístico de inmenso potencial no solo para El Provencio, también para toda la comarca.

Nos alegramos mucho de esta noticia, esperemos que este permiso llegue pronto y  que la Ruta de las Joyas Olvidadas, uno de los proyectos estrellas por los que se apostó firmemente en la anterior legislatura, no se vea truncado en demasía y podamos algún día llegar a ver terminado ese maravilloso eje vertebrador que potencie la provincia de Cuenca como la joya patrimonial que es.