China está dominando una parte significativa de la producción mundial de oro, según el análisis de Juan Ramón Rallo. Durante el periodo de enero a agosto de 2026, el país asiático importó más de 1.000 toneladas de oro, con algunas estimaciones que elevan esta cifra hasta 1.100 toneladas. Para poner esto en perspectiva, la producción minera global del año 2025 fue de 3.600 toneladas, lo que significa que en solo ocho meses, China ha absorbido más de una cuarta parte de lo que se extrajo el año anterior. Además, el ritmo de importación no muestra signos de desaceleración, dado que en 2025, las importaciones chinas alcanzaron las 886 toneladas, cifra que ya se ha superado en lo que va de 2026. En agosto, se registró el mayor volumen de importaciones en la historia del país.
Dos compradores, dos relatos distintos
Rallo señala que al referirse a las compras de oro por parte de China, es importante distinguir entre dos grupos de compradores: el Banco Popular de China, que actúa como el brazo financiero del Estado, y el sector privado que incluye la industria, el sistema financiero y, principalmente, a las familias. Este análisis es crucial, ya que cada grupo compra oro por razones muy diferentes, lo que permite un entendimiento más claro del fenómeno.
El banco central se blinda contra las sanciones
El Banco Popular de China ha estado incrementando sus reservas de oro durante 22 meses consecutivos, marcando la racha más larga en su historia. Solo en agosto, el banco central sumó 20 toneladas, lo que representa su mayor compra mensual desde octubre de 2023, y hasta la fecha, ha acumulado alrededor de 80 toneladas en lo que va del año. Actualmente, las reservas oficiales de oro rondan las 2.400 toneladas con una valoración superior a los 300.000 millones de euros. Sin embargo, Rallo advierte que estas cifras podrían ser inferiores a la realidad, ya que muchos bancos centrales no están obligados a declarar todas sus compras al Fondo Monetario Internacional (FMI).
La razón tras este énfasis en acumular oro se vincula a eventos geopoliticos, específicamente la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022. Rallo argumenta que la deuda pública estadounidense puede ser vista como una promesa que puede ser congelada o eliminada en un conflicto, mientras que el oro es un activo sin contraparte, ya que su valor no depende de una obligación de pago. En la actualidad, el oro representa aproximadamente el 8% de las reservas internacionales chinas, siendo considerablemente menor en comparación con otras economías importantes, como la Reserva Federal de EE.UU.
El Estado chino compra oro para protegerse de la rapiña potencial de otros Estados; el ciudadano chino compra oro para protegerse de la rapiña potencial del propio Estado chino.
— Juan Ramón Rallo
Las familias chinas buscan refugio fuera del ladrillo
De acuerdo con Rallo, el sector privado chino ha importado más de 900 toneladas de oro en lo que va de este año, de las cuales aproximadamente 600 toneladas, es decir, el 60% del total, han terminado en manos de familias. La compra de oro físico se está convirtiendo en una alternativa atractiva para muchos hogares chinos debido a la inestabilidad en otros sectores económicos. Las propiedades inmobiliarias, que alguna vez fueron un refugio seguro, han resultado ser un riesgo desde que el sector inmobiliario comenzó a caer en 2021.
Asimismo, el índice CSI 300 ha experimentado caídas a lo largo de 2026, lo que ha hecho que muchos inversores pierdan dinero. En un entorno donde los tipos de interés reales son bajos, la renuncia al oro no representa un alto costo para los ahorradores, lo que lleva a muchos a cambiar depósitos por oro tangible.
Un comprador que amortigua el precio mundial
Rallo señala un comportamiento interesante en el mercado, ya que China compró menos oro en 2025 cuando los precios eran altos y ha acelerado sus compras en 2026 durante un periodo de precios más bajos. Este comportamiento contracíclico ayuda a suavizar las oscilaciones del precio internacional, lo que beneficia a los ahorradores conservadores que se sienten atraídos por el oro pero temen las fluctuaciones de precios.
Geopolítica, exceso de ahorro o desconfianza en el dinero fiat
El analista sugiere que hay múltiples factores en juego que pueden explicar este fenómeno. Podría ser que China esté preparando algún movimiento geopolítico o que esté reflejando una debilidad en su demanda interna y un exceso de ahorro. Además, podría estar vinculándose con un fenómeno global más amplio: el descrédito de las monedas fiat. En resumen, el oro ha dejado de ser una curiosidad para los bancos centrales, convirtiéndose en un componente esencial de la demanda global.
La pregunta final queda abierta: ¿Está China acumulando oro por temor a algún evento específico o porque ha perdido la confianza en el sistema financiero que ella misma ayudó a construir? Esta respuesta tiene implicaciones que trascienden a Pekín.















