El descubrimiento de la variante ómicron ha llevado a cancelar vuelos con diversos países africanos, mientras numerosos países empiezan a detectar casos entre viajeros procedentes de países como Sudáfrica, pero también Nigeria y Egipto.

España ha anunciado los primeros casos detectados de ómicron. ¿Qué medidas habría que tomar para frenar su expansión? ¿Es siquiera posible? Tres expertos en epidemiología y salud pública responden a estas preguntas en el Covid Vaccine Media Hub, portal internacional de información fiable del que SINC es el nodo español.

En primer lugar, no parece extraño que circule ya por España esta variante, “de la que aún no se conoce con certeza su grado de transmisibilidad ni gravedad”, afirma Ignacio Rosell, especialista en medicina preventiva y salud pública y secretario del Comité de Expertos de covid-19 en Castilla y León, puesto que “ómicron ya se encontraba en países cercanos, incluido nuestro vecino Portugal”.

“Realmente es muy difícil detener el avance de nuevas variantes”, explica Óscar Zurriaga, de la Universidad de Valencia, vicepresidente de la Sociedad Española de Epidemiología. “Ya hemos visto, en más de una ocasión, cómo no transcurre excesivo tiempo entre que se detecta una variante en algún lugar del mundo y en nuestro territorio. La movilidad de la población sigue siendo hoy en día, y pese a la pandemia, muy elevada, y circula por muy diferentes vías”.

¿Prohibir vuelos vale de algo?

Según las modelizaciones del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), la limitación de vuelos podría retrasar el impacto de la nueva variante por dos semanas, pero no evitarlo. Apoyándose en estos datos, el epidemiólogo de la Universidad de Alcalá Pedro Gullón es crítico con las medidas que limitan la circulación de aviones: “No sabemos hasta qué punto ómicron ya está extendida por países de nuestro entorno ni cuáles son sus características de transmisibilidad. Por lo tanto, la prohibición de vuelos es probable que tenga una efectividad muy limitada de cara a no permitir que entre ómicron”.

De la misma opinión es Rosell: “La cancelación de viajes, habida cuenta de que la variante ya circula por países a los que no se han puesto esas mismas restricciones, solo podrá servir para quizás detener en alguna medida su velocidad de introducción, pero no tanto impedirla”.

“Impedir o cancelar los vuelos directos con un determinado país, salvo que se haga de forma unánime y uniforme por el resto de países, y todos en el mismo momento temporal, no parece ser la solución. Y ni siquiera cumpliendo esta condición se está asegurando la efectividad de esta medida”, añade Zurriaga.

¿Qué se puede hacer?

“La mejor forma de controlar la transmisión de ómicron, con la información que tenemos, es controlando la transmisión comunitaria de covid-19 dentro de los países”, señala Gullón.

El epidemiólogo madrileño propone una estrategia con cuatro prioridades de cara a controlar ómicron en este momento: “(1) Estudiar las características de ómicron (transmisibilidad, letalidad, potencial escape inmunitario), lo que llevará tres o cuatro semanas; (2) secuenciar para conocer la extensión de la variante; (3) reducir la transmisión comunitaria de covid-19, sea o no por ómicron; (4) extender la vacunación global para disminuir transmisión en otros territorios”.

Estudiar y secuenciar ómicron es un trabajo crucial que llevan a cabo ‘detectives moleculares’ como los de FISABIO y el Centro Nacional de Microbiología (ISCIII) en España, y otros grupos en todo el mundo. Reforzar la vigilancia genómica de la variante y su distribución “permitirá conocer el alcance real en cuanto a su transmisibilidad, su gravedad y su escape vacunal real, para actuar con las medidas más apropiadas”, insiste Zurriaga.

Vacunar, vacunar, vacunar

Para reducir la transmisión, los expertos coinciden con el mensaje de la Organización Mundial de la Salud: es urgente ampliar la vacunación, pero no solo en los países ricos, sino en todo el planeta.

“La aparición de esta variante en el continente africano, en el que es tan baja la cobertura vacunal, no hace otra cosa que reforzar el argumento de que es necesario colaborar, de una manera más decidida, en que se incremente la vacunación en todos los países. Para ello no solo es necesario dotarlos de más cantidad de dosis, sino también de los medios (logísticos, humanos y económicos) para que puedan administrarlas”, continúa Zurriaga.

“La mejor medida para detener a esta variante, y cualquier otra que pudiera surgir más adelante, es seguir avanzando en la vacunación mundial, porque esto es una PANdemia”, zanja Rosell.

Fuente: SINC