Hoy, en un acto significativo que busca enfrentar uno de los problemas más desafiantes de la sociedad moderna, el presidente Donald J. Trump ha anunciado la creación de la iniciativa Great American Recovery Initiative. Este esfuerzo se propone abordar la crisis de adicción que azota a millones de estadounidenses, proporcionando un enfoque coordinado entre distintos sectores del gobierno, la salud, las comunidades de fe y el ámbito privado.
El anuncio, realizado mediante la firma de una Orden Ejecutiva, establece un marco robusto para la recuperación, co-liderado por el Secretario de Salud y Servicios Humanos y el Asesor Principal de Recuperación de Adicciones. La iniciativa incluye a miembros del gabinete y líderes de la administración que tienen una conexión personal con la crisis de adicción. Su compromiso se traduce en la búsqueda de soluciones efectivas para salvar vidas y restaurar familias.
La nueva iniciativa tiene un claro llamado a la acción. Se encargará de recomendar pasos concretos para alinear las respuestas del gobierno federal a la crisis de adicción, estableciendo objetivos medibles y proporcionando actualizaciones periódicas sobre el progreso logrado. Además, se buscará aumentar la conciencia sobre la enfermedad de la adicción y fomentar una cultura de celebración alrededor de la recuperación.
La situación actual es alarmante. Se estima que 48.4 millones de estadounidenses, el 16.8% de la población nacional, sufren de adicción. Sin embargo, una gran mayoría no percibe que necesite tratamiento. La desconexión entre quienes necesitan ayuda y quienes la buscan contribuye a problemas económicos significativos, como el aumento de costos en salud, la inestabilidad familiar y la pérdida de productividad, que a su vez generan un costo altísimo para la nación.
El presidente Trump ha manifestado su determinación de poner fin a esta crisis. A lo largo de su mandato, ha tomado decisiones clave, incluyendo la firma del SUPPORT Patients and Communities Reauthorization Act de 2025, que fortalece los programas federales dirigidos a trastornos por consumo de sustancias y salud mental. También ha tomado medidas para restringir el flujo de drogas ilegales al país y ha promulgado la ley HALT Fentanyl, que tiene como objetivo clasificar sustancias relacionadas con el fentanilo como drogas de Clase I.
Los esfuerzos del presidente se consolidan sobre acciones previas, como la declaración de la crisis de opioides como una emergencia de salud pública y la firma del SUPPORT for Patients and Communities Act, que representó un esfuerzo legislativo sin precedentes para abordar crisis de drogas. Con la creación de FindTreatment.gov, los estadounidenses tienen acceso a recursos que los ayudan a encontrar tratamiento.
La Great American Recovery Initiative no es solo un plan, sino un llamado a la acción colectiva. La adicción es una enfermedad crónica tratable, y su abordaje integral implica no solo la prevención y el tratamiento, sino también el apoyo a la recuperación a largo plazo. En un momento en que muchas familias luchan contra esta crisis, la expectativa es que esta iniciativa ofrezca esperanza y recursos necesarios para que más estadounidenses encuentren el camino hacia la recuperación y la estabilidad.
Fuente: WhiteHouse.gov

















