En una medida que busca reposicionar la economía estadounidense en el escenario global, el presidente Donald J. Trump ha declarado una emergencia nacional en relación con las prácticas comerciales extranjeras, impulsando una serie de tarifas que, según su gobierno, pretenden fortalecer la seguridad nacional y económica del país. Esta declaración se basa en la crítica situación de los déficits comerciales anuales persistentes de Estados Unidos, que han llevado a lo que el presidente denomina el «vaciado» de la base manufacturera del país.
La acción se enmarca dentro de la autoridad del presidente bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977 (IEEPA), citando la ausencia de reciprocidad en las relaciones comerciales y prácticas perjudiciales como la manipulación de divisas y los impuestos al valor añadido (IVA) impuestos por otros países. Entre las medidas anunciadas, se establecerá un arancel del 10% sobre todos los productos importados de países fuera de un grupo específico, con tarifas más altas para aquellos países con déficits comerciales significativos con Estados Unidos.
Esta primera fase de implementación comenzará el 5 de abril de 2025, y las tarifas más elevadas se aplicarán a partir del 9 de abril del mismo año. La administración indica que estos aranceles permanecerán vigentes hasta que el presidente considere que se ha mitigado la amenaza que representan estos déficits comerciales y el trato no recíproco de las naciones extranjeras. Además, se prevé la posibilidad de modificar estas tarifas en respuesta a las acciones de los socios comerciales.
Trump ha subrayado que la política tarifaria está destinada a recuperar la soberanía económica del país, al tiempo que asegura empleos para los estadounidenses. Según el mandatario, las prácticas comerciales desleales han perjudicado a la industria local, exponiendo a Estados Unidos a depender de suministros exteriores críticos para su defensa y bienestar.
El presidente también ha apuntado que el costo total de las políticas comerciales desiguales asciende a miles de millones de dólares al año, poniendo en riesgo la competitividad de los productos estadounidenses en el mercado global. A esto se suma la pérdida de millones de empleos manufactureros y el descenso notable de la producción nacional en comparación con otras naciones líderes.
Además, en un contexto histórico de desequilibrios comerciales, Trump recalca que la economía estadounidense debe volverse más autosuficiente y menos vulnerable a las perturbaciones externas, como las que se evidenciaron durante la pandemia de COVID-19. La propuesta de incrementar la producción interna se materializa como una estrategia no solo para salvar empleos, sino también para generar nuevas oportunidades económicas que beneficien a la clase media y pequeñas comunidades.
Los críticos de esta política argumentan que tales tarifas pueden tener efectos adversos, como el aumento del costo de productos para los consumidores, aunque la administración Trump se muestra confiada en que los estudios respaldan la efectividad de los aranceles en la reactivación de la manufactura interna y en la creación de empleos.
Con este enfoque, Trump reafirma su compromiso de que Estados Unidos no será un «país que se deja pisotear» y que se comenzará a aplicar la «regla de oro» en el comercio: «Trátanos como nosotros te tratamos». Esta convocatoria se presenta como un pilar central de su retorno a la presidencia y parte de una estrategia más amplia que abarca políticas de competitividad energética y reducciones impositivas, buscando colocar a Estados Unidos en una «nueva era dorada».
Fuente: WhiteHouse.gov