La participación de Miguel España e Hijos en la reciente edición de Alimentaria, celebrada del 23 al 26 de marzo en Barcelona, ha sido un reflector para reafirmar su firme presencia en el competitivo sector alimentario. Con una trayectoria que se extiende por más de 40 años en la elaboración de jamones y embutidos, la empresa familiar aprovechó este prestigioso evento para celebrar su 40 aniversario, destacando su inquebrantable compromiso con la calidad y la innovación.
Durante la feria, la compañía presentó una extensa gama de productos que no solo reflejan tradición, sino también una evolución hacia las necesidades del consumidor moderno. Entre estos, sus platos de jamón cortado a cuchillo y su popular lomo embuchado capturaron la atención de los asistentes, sobre todo con la versión reducida en sal, pensada para aquellos que buscan opciones más saludables.
Un enfoque clave de Miguel España e Hijos es su línea de loncheados «Ya Cortados», que ofrece chorizo ibérico extra y salchichón de Toledo, envasados para mantener su frescura y sabor auténtico. Este nuevo formato responde a la demanda de soluciones prácticas y rápidas tanto para los hogares como para la restauración, lo que fue evidente en su stand de degustación. Los visitantes pudieron apreciar la calidad de sus productos y la innovación en sus presentaciones, rediseñadas para el disfrute inmediato.
Miguel Ángel España, gerente de la empresa, destacó el propósito de reinterpretar el consumo de embutidos. Sin perder la esencia que define a sus productos, la compañía se adapta a las expectativas modernas del mercado, siempre respetando las tradiciones. Esta visión no solo asegura una experiencia gastronómica única, sino que también respalda la misión de la empresa de ofrecer productos genuinos y de altísima calidad.
La capacidad productiva de Miguel España e Hijos es impresionante, con alrededor de 700.000 jamones comercializados al año y más de un millón de sobres de loncheados producidos mensualmente. Desde su sede en Escalonilla, Toledo, la empresa logra combinar técnicas tradicionales de elaboración con tecnología de vanguardia. Este equilibrio garantiza que cada producto mantenga la autenticidad y el sabor que los define, asegurándoles un lugar preeminente en el corazón de sus consumidores.
Esta participación en Alimentaria no solo sirvió para reafirmar sus lazos con la tradición gastronómica española, sino también para proyectar hacia el futuro una marca que sigue evolucionando sin perder su esencia. Miguel España e Hijos demuestra, una vez más, que los valores familiares y la innovación no son mutuamente excluyentes, sino que pueden coexistir armoniosamente en cada uno de sus productos.

















