Los profesionales de la sanidad alertan de un aumento de lesiones y otros problemas de salud que se están observando desde que, con el inicio de la denominada ‘desescalada’, muchas personas hayan retomado o iniciado la práctica de ejercicio físico tras el confinamiento, en muchos casos sin una preparación adecuada.

Ello se ha traducido en un incremento en el número de atenciones en urgencias por lesiones y otros problemas debido a la mala o nula preparación de muchas personas que se han lanzado a la práctica deportiva sin preparación o con un mal estado físico de base.

Desde que a principios de mayo se establecieran franjas horarias de salida para la práctica de ejercicio físico, se viene observando mayor incidencia de lesiones entre personas no habituadas a la práctica deportiva. Así, han aumentado las lesiones entre quienes practican deporte de forma ocasional cuando tiempo atrás era más frecuente atender estos problemas en deportistas más experimentados.

Las conocidas como “lesiones de fin de semana” se han convertido en cotidianas, explica Enrique Rojas, facultativo del servicio de Traumatología del Hospital de Guadalajara. Entre éstas figuran “los desgarros musculares, las roturas del tendón de Aquiles, que son ahora mucho más habituales, o las excoriaciones por caídas”.

Otro de los problemas detectados se relaciona con “lesiones mal consolidadas o en consolidación viciosa” por fracturas producidas durante la cuarentena pero que no se trataron por miedo a acudir a los centros sanitarios debido al Covid-19. “Se dejaron pasar fracturas y pequeños esguinces que no han evolucionado bien y han derivado en dolor agudo o crónico”.

Finalmente, Rojas señala que “la estructura músculo-esquelética no está preparada para esfuerzos bruscos, especialmente en personas sin una preparación física adecuada”. Cuando no hay una buena preparación a nivel respiratorio, metabólico o de la estructura músculo-tendinosa, “las células musculares, por decirlo de algún modo, revientan y ello acarrea deshidratación y afectación a nivel renal”.

Riesgos a nivel cardiaco

En lo referente al riesgo cardiovascular, desde el servicio de Cardiología del Hospital de Guadalajara confirman que en este tiempo se ha observado un aumento de la mortalidad cardiovascular, básicamente por dos motivos.

Por un lado, se viene observando que una parte de la población no habituada al ejercicio físico ha comenzado la práctica deportiva sin una adecuada preparación, lo que puede asociarse a “mayor riesgo de infarto de miocardio o angina, sobre todo a partir de los 50 años en varones y 60 años en mujeres”, destaca el jefe de Cardiología, Javier Balaguer.

Si a esto se le suma el hecho de que la población ha pasado dos meses confinada en su domicilio, “reiniciar el ejercicio físico sin un control adecuado por parte de su médico de Atención Primaria y sin controlar la frecuencia cardiaca puede desencadenar eventos coronarios agudos”. Por este motivo, apunta la conveniencia de realizar un estudio previo a la práctica de ejercicio físico más o menos intenso y conocer las “frecuencias cardíacas diana”, que se corresponden con el 60 a 70 por ciento de la frecuencia cardíaca máxima.

Por otra parte, el doctor Balaguer señala que el miedo ha hecho que muchos pacientes con dolor torácico no acudieran al hospital. “Esto ha hecho que se redujera un 30 por ciento en todo el país la incidencia de código infarto (protocolo de actuación que se activa cuando un paciente presenta infarto de miocardio), lo que “seguro ha hecho que aumente la mortalidad en este tipo de pacientes, que o no llegan al centro o los que llegan están muy evolucionados por lo que la función ventricular está muy deteriorada y el pronóstico resulta mucho más sombrío”.

Consejos para una buena práctica

La práctica deportiva, realizada con la debida preparación, reporta importantes beneficios al organismo y es fundamental para prevenir problemas de salud, especialmente de tipo cardiovascular. Sin embargo, se debe afrontar de forma asesorada y gradual, aumentando la intensidad en función de la condición física y la tolerancia al esfuerzo de cada persona.

También es fundamental una alimentación variada y equilibrada, además de un calzado e indumentaria adecuados a la actividad física a realizar, y nunca se debe olvidar el calentamiento antes del ejercicio físico. Del mismo modo, una vez finalizado el entrenamiento es necesario realizar estiramientos para ayudar a nuestros músculos a recuperar su estado natural y con ello preservar su elasticidad y funcionalidad.

En estas fechas, además, conviene recordar la necesidad de usar crema de protección solar (mínimo 50 FPS) y evitar el deporte en las horas centrales del día. En el caso de personas con problemas de base como sobrepeso y problemas cardiacos, entre otros, es recomendable iniciarse con un entrenamiento suave de carácter cardiovascular como andar o montar en bici y progresivamente comenzar una carrera suave, sin olvidar la tonificación de los músculos.