Las rondas de mayo han vuelto a tomar las plazas y calles de Guadalajara en una de las jornadas más sentimentales del calendario festivo de la ciudad, esta vez bajo un cielo encapotado y con paraguas en mano. La lluvia que ha barrido la capital alcarreña no ha podido con un ritual centenario que cada último fin de semana de abril y primeros días de mayo reúne a vecinos, asociaciones y agrupaciones folclóricas para cantar a la primavera, a la Virgen y a la Cruz, en una de las costumbres más vivas del folclore alcarreño.
Plazas tomadas por la música popular
Las plazas del casco histórico, encabezadas por la del Concejo y la de Santa María, han recibido a las distintas comparsas de ronderos, ataviados con el traje regional alcarreño, guitarras, bandurrias, laúdes y panderetas en mano. La iniciativa recupera el sentido más antiguo del canto de mayo: avisar de la llegada del buen tiempo, alabar a la Virgen y honrar a las cruces que se exhiben en altares improvisados en las puertas de las casas.
El acto, organizado por las asociaciones culturales locales con el respaldo del Ayuntamiento de Guadalajara, ha mantenido el formato itinerante por toda la ciudad, con paradas en plazas y soportales para esquivar los chubascos. Pese al tiempo, varios cientos de vecinos han seguido las distintas rondas con un ambiente que combina la liturgia popular con la celebración vecinal y el reencuentro tras un invierno largo.
El recorrido del sábado ha incluido también una parada en la plaza Mayor y otra en la calle Mayor baja, dos enclaves que las cuadrillas suelen reservar para sus mejores coplas. La asistencia ha sido alta a pesar de la previsión meteorológica adversa, con grupos llegados de la provincia y vecinos de la capital que han acompañado a los ronderos hasta el final del recorrido.
Una tradición que conecta con todo el territorio alcarreño
Las rondas de mayo no son exclusivas de la capital. Por toda la provincia de Guadalajara se mantienen versiones locales que comparten el mismo espíritu: en cada localidad, las cuadrillas recorren las calles con coplas dedicadas a la Virgen y a las cruces. Esta tradición se enmarca en el rico calendario festivo de Castilla-La Mancha, donde conviven citas como las Botargas de Málaga del Fresno o las festividades de San Antón y San Sebastián en Pastrana, declaradas de interés turístico regional.
Etnomusicólogos y estudiosos del folclore han apuntado que las coplas de mayo conservan letras transmitidas de generación en generación. En muchas de ellas se repite el esquema de la «despedida» del invierno y el «recibimiento» del verano, con menciones explícitas a la Virgen María como símbolo de la primavera. La transmisión oral ha sido la principal vía de conservación, aunque desde hace años las asociaciones culturales graban y publican repertorios para frenar la pérdida del patrimonio inmaterial.
El folclore alcarreño presenta características propias que lo diferencian del resto de Castilla-La Mancha. La cercanía con la sierra y con tierras castellanoleonesas se nota en el repertorio: las coplas suelen ser más pausadas que las manchegas y aparecen con frecuencia melismas y giros propios de la música de tradición oral del Alto Tajo. Cada cuadrilla suma a su cuaderno las versiones de su pueblo, y muchas conservan letras anteriores al siglo XX.
Valor cultural y proyección turística
El Ayuntamiento de Guadalajara incluye las rondas de mayo en su agenda cultural anual y trabaja para que la celebración gane visibilidad más allá de la ciudad. La iniciativa pretende combinar la conservación del patrimonio inmaterial con el atractivo turístico que generan estos eventos, sobre todo entre quienes buscan en el viaje cultural una experiencia distinta a la oferta convencional.
La cita encadena con otros eventos culturales programados en la capital para principios de mayo, como Festiguada, que reunirá nueve charangas en el casco histórico los días 8 y 9. La suma de actividades convierte a Guadalajara en un foco de turismo cultural durante un mes en el que el calendario combina patrimonio inmaterial, música popular y gastronomía.
Los organizadores han agradecido la respuesta vecinal en una jornada en la que la previsión meteorológica jugaba en contra. La participación no ha decaído y el balance se ha cerrado con satisfacción por parte de las agrupaciones folclóricas, que ya miran al primer fin de semana de mayo para retomar las rondas en otras localidades de la provincia.
Preguntas frecuentes
¿Qué son las rondas de mayo?
Son cantos populares que recorren las calles entre finales de abril y primeros de mayo, dedicados tradicionalmente a la Virgen y a la Cruz, y que celebran la llegada de la primavera en la zona de la Alcarria y el resto de Guadalajara.
¿Quién las organiza en la capital?
Asociaciones culturales y grupos folclóricos locales, con la colaboración del Ayuntamiento de Guadalajara, que las incorpora a la agenda cultural anual de la ciudad.
¿Hay rondas en otros pueblos de la provincia?
Sí. Numerosas localidades de la Alcarria, la Sierra Norte y la Campiña mantienen versiones propias con repertorios locales. Cada una añade matices, como instrumentos específicos o coplas dedicadas a santos patronales.
¿Qué instrumentos se utilizan?
Guitarra, bandurria, laúd, panderos, almireces y castañuelas son los más habituales. En algunos pueblos se incorporan tambores y dulzainas según el repertorio.


















