La prohibición de chips H20 evidencia la dependencia de EE.UU. en el suministro de semiconductores y sus consecuencias económicas

La cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping, celebrada en mayo de 2026, ha dejado en claro que la hegemonía tecnológica estadounidense ya no se impone de manera autoritaria. El analista Marc Vidal sostiene que lo ocurrido en Pekín refleja un cambio de poder que gira en torno a la dependencia de semiconductores y la escasez de tierras raras. La imagen de Trump subiendo al CEO de Nvidia, Jensen Huang, a un avión en Alaska resuena más que cualquier comunicado oficial, simbolizando la desesperación de Estados Unidos por no regresar a casa con las manos vacías.

Una cronología de prohibiciones y retrocesos

Vidal inicia su análisis en abril de 2025, cuando Washington prohibió a Nvidia la venta del chip H20 al mercado chino. Este semiconductor, diseñado para ajustarse a los controles de exportación, fue vetado, lo que supuso una pérdida de 5.500 millones de dólares para la empresa. En respuesta, Pekín impuso restricciones a la exportación de tierras raras ese mismo mes.

La determinación estratégica de Washington duró poco. En julio de 2025, la Administración Trump revirtió la prohibición y permitió nuevamente las ventas del H20, lo que fue considerado por el Council on Foreign Relations como una concesión. En octubre, China amenazó de nuevo con restringir el flujo de tierras raras, y la Casa Blanca anunció un acuerdo que nunca se concretó, ya que las exportaciones reales de minerales se mantenían un 50% por debajo de los niveles anteriores a la prohibición. Así, la victoria que Trump proclamó no se materializó.

Vidal destaca la dependencia estructural de Estados Unidos en este ámbito: China procesa el 85% de las tierras raras a nivel mundial y produce más del 90% de los imanes permanentes. Actualmente, no hay plantas de separación de tierras raras pesadas en territorio estadounidense, debido a décadas de externalización de estas industrias por parte de Occidente.

‘Cuando una potencia hegemónica tiene que pedir favores a un fabricante privado para no llegar desnuda, esa potencia ya no es lo que dice ser’.

— Marc Vidal

La guerra silenciosa que dispara la urgencia

El analista menciona otro aspecto a considerar: Estados Unidos se encuentra en medio de un conflicto con Irán que, según sus planificadores, tendría una duración breve. Cada interceptor y munición guiada depende de materiales procesados casi en su totalidad en China. A medida que el conflicto se prolonga, la necesidad de reponer arsenales se vuelve más apremiante y potencia la posición de negociación de Pekín.

La asimetría en este contexto no se mide por la magnitud de las fuerzas armadas, sino por el control de las materias primas necesarias para el funcionamiento de las armas. En este tablero, China posee la ventaja. Tanto Trump como Xi Jinping son conscientes de esta realidad, y lo que Vidal define como una capitulación logística se traduce en que Huang tuvo que ser transportado de emergencia para que Trump pudiera llegar a la cumbre con algo que ofrecer.

El Suez americano: una lección de 1956

Para ilustrar su argumento, Vidal hace un paralelismo con la crisis del Canal de Suez en 1956, donde Estados Unidos retiró su apoyo a una operación británica y, como resultado, el Reino Unido tuvo que retroceder. Esta situación reveló la pérdida de poder británico. De forma similar, el reciente encuentro en Pekín puede verse como el Suez de Estados Unidos, donde Trump se vio obligado a recurrir a Nvidia para poder negociar el flujo de materiales necesarios para sostener su guerra actual.

Vidal concluye que lo que se ha desmoronado en esta cumbre no es solo un protocolo diplomático, sino la creencia de que Washington puede dictar los términos de intercambio. Durante décadas, la economía global operó bajo la hegemonía del dólar y del orden establecido; sin embargo, la urgencia actual podría permitir a Pekín marcar el compás.

Taiwán, la llave que cierra el tablero

Finalmente, la factura que Estados Unidos podría tener que pagar no se limitaría a tierras raras o semiconductores, sino que podría incluir a Taiwán. Xi Jinping dejó claro que la isla es crucial para las relaciones bilaterales y que su manejo es esencial para evitar tensiones. La postura de Trump hacia Taiwán ha mostrado flexibilidad, lo que plantea la incómoda pregunta de cuánto vale realmente Taiwán para una administración que necesita recursos críticos para su aparato de defensa.

Este análisis sugiere que, aunque las decisiones no serán anunciadas oficialmente, sí se tomarán con base en estos factores. En resumen, la cumbre en Pekín simboliza un cambio de poder, donde quien establece los términos de la negociación ya no es el mismo. El futuro de la geopolítica de los chips puede estar en una nueva era silenciosa, cuya repercusión se vislumbrará en los años venideros.

A continuación, el vídeo completo del análisis de Marc Vidal:

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