Recordaremos el Día de la Región de 2020 como una jornada muy distinta a lo que ha venido siendo esta conmemoración en Castilla-La Mancha los últimos 36 años. La XXXVII edición de esta importante efeméride quedará en nuestra memoria y pasará tristemente a la historia porque muchos de los nuestros no están con nosotros debido a la grave crisis sanitaria que estamos sufriendo y que ha afectado a casi todos los países del mundo, a España y, de forma muy acusada, a nuestra Región. Hemos soportado con gran virulencia y seguimos padeciendo la incidencia de la COVID-19.

Que hayamos sido golpeados por una pandemia que no entiende de naciones ni de colores políticos no es óbice para reivindicar nuestra esencia territorial. Somos castellano-manchegos y desde la unidad tenemos que hacer, ahora más que nunca, una comunidad autónoma más fuerte ante las nuevas amenazas, más grande y próspera. Ahora, con más intensidad si cabe, tenemos una tierra que cuidar y levantar, no perdamos el tiempo en disquisiciones estériles y apostemos por la cooperación institucional y entre partidos. Estamos obligados a proteger desde todos los ámbitos, tanto públicos como privados y domésticos, la región donde hemos nacido, donde vivimos y donde queremos que nuestros hijos crezcan y se realicen.

La grandeza de un pueblo reside en un indicador inequívoco que es la capacidad de sus gentes y de sus dirigentes para saber detectar cuál es el camino que conduce con mayor celeridad no sólo a recuperar sino también a incrementar los índices de progreso y de bienestar que merecemos, sobre todo después de un período en el que hemos sido golpeados por un enemigo tan invisible como inesperado que ha sabido hacer muy bien su siniestro y silente trabajo.

Hemos sido capaces de ponernos de acuerdo las administraciones de todos los niveles para organizar en un tiempo récord un frente común contra un patógeno que ha desencadenado en pocos días la mayor epidemia de la historia de nuestra comunidad autónoma y de España. Pongamos en valor el gran esfuerzo institucional y conjunto que hemos articulado con el único objetivo de proteger a todos y cada uno de nuestros vecinos y vecinas.

El trabajo diario y callado que reconoce el Ejecutivo regional cada 31 de mayo con la entrega de Medallas de Oro y Placas al Mérito Regional, lo merecen en esta ocasión de manera testimonial los desvelos de todos servidores públicos, sea cual sea su oficio, por haber protegido a sus vecinos y vecinas de una amenaza mundial que ha tensionado como nunca nuestro sistema sanitario. Se ha hecho patente que tenemos que reforzar y preservar nuestro sistema público de salud. El compromiso del presidente Page es inequívoco así como su apoyo a los sanitarios y sanitarias que han combatido con profesionalidad y arrojo la epidemia cuidando de los enfermos y salvando a cientos de ciudadanos. Mi reconocimiento a su trabajo imprescindible y mi agradecimiento infinito a todos y cada uno de ellos. Merecen, una distinción especial. Los hemos condecorado cada tarde desde lo más profundo de nuestro corazón con nuestros aplausos y ánimos.

Recuperar el pulso de la región no va a ser fácil, pero estoy seguro de que con voluntad, inteligencia y decisión sabremos detectar las sendas por las que habremos de transitar para que la recuperación socioeconómica sea un éxito cuanto antes. Debemos esforzarnos por ser innovadores, originales y atrevidos. Para salir adelante vamos a tener que hacer cosas que nunca antes hemos acometido, pero habremos de afrontar el reto porque estamos convencidos de que nuestro éxito dependerá mucho de la capacidad de reacción que demostremos en el proceso de adaptación a la nueva normalidad.

Sintamos con orgullo nuestra tierra, atisbemos y otorguemos visos de realidad a un futuro esperanzador ante el que los que regimos los designios de las instituciones no escatimaremos recursos y nos afanaremos en una gestión responsable pensando en los más vulnerables, porque no vamos a permitir que nadie se quede atrás. No es el Día de la Región que hemos celebrado todos los años, pero en este 31 de mayo sentimos como nunca, en mi caso como presidente de la Diputación de Ciudad Real, el compromiso con nuestra tierra y con quienes la habitan, que hacen de Castilla-La Mancha un territorio cohesionado y fortalecido que camina, sin duda, hacia tiempos mejores y más felices.

JOSÉ MANUEL CABALLERO SERRANO
Presidente de la Diputación de Ciudad Real