Irán ha emitido una severa advertencia este jueves, afirmando que responderá de manera devastadora a cualquier ataque estadounidense que busque destruir sus infraestructuras. El portavoz del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, coronel Ebrahim Zolfagari, señaló que si se cumplen las amenazas del presidente Trump de bombardear entidades como centrales eléctricas y puentes, «todas las infraestructuras de la región» serán arrasadas. Este intercambio de amenazas ocurre en un contexto tenso, donde ambos países participan en un ciclo de ataques y represalias.
La situación escaló con el reciente anuncio de Trump, quien advirtió que las agresiones ocurrirán si Irán no retoma las negociaciones. En un, ya tenso, intercambio militar, Irán ha bombardeado instalaciones estadounidenses en Jordania, Kuwait y Bahréin, mientras que las fuerzas estadounidenses han atacado en territorio iraní. La Guardia Revolucionaria de Irán afirmó haber llevado a cabo ofensivas aéreas en respuesta a los recientes bombardeos de Estados Unidos, incrementando así la incertidumbre en la región.
Desde Teherán, se enfatiza la innegable línea roja que representa el estrecho de Ormuz, un punto crítico en el comercio de petróleo global. La continua escalada de hostilidades y la falta de un diálogo efectivo arrojan un escenario sombrío, donde las posibilidades de un conflicto armado abierto aumentan con cada declaración beligerante de ambos bandos. La narrativa internacional sigue marcada por este tira y afloja que pone en jaque no solo a Irán y Estados Unidos, sino también a la estabilidad de toda la región de Oriente Medio.
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