El presidente de Estados Unidos ha declarado una emergencia nacional en respuesta a los déficits comerciales persistentes y significativos que, según él, representan una amenaza extraordinaria para la seguridad y economía del país. En un memorandum publicado el 2 de abril de 2025, argumenta que la falta de reciprocidad en las relaciones comerciales bilaterales, junto con tarifas desiguales y barreras no arancelarias impuestas por sus socios comerciales, han exacerbado una situación que ha llevado a la erosión de la capacidad industrial de Estados Unidos y ha hecho que su economía dependa excesivamente de las importaciones.
Con el déficit comercial en bienes alcanzando los 1.2 billones de dólares en 2024, el presidente justifica su decisión de implementar un sistema de aranceles recíprocos, que comenzará con un aumento del 10% en todos los artículos importados a partir del 5 de abril de 2025. Este aumento se intensificará por productos específicos procedentes de ciertos países, cuyas tarifas extra se detallarán en un anexo de su orden.
La declaración subraya que las cargas impuestas por mercados extranjeros, que suprimen salarios y consumo interno, no solo han afectado el comercio de bienes, sino que también amenazan la capacidad de Estados Unidos para mantener su independencia en sectores cruciales, incluidos la manufactura avanzada y la defensa. Al señalar que la producción manufacturera de EE. UU. ha caído del 28.4% en 2001 al 17.4% en 2023, el presidente enfatiza la urgencia de revivir la base industrial del país, que considera esencial para asegurar la posición económica y militar de Estados Unidos en el mundo.
El memorandum también resalta problemas económicos más amplios, como la declinación del empleo manufacturero, que ha visto una pérdida de aproximadamente 5 millones de puestos de trabajo desde 1997. Esta pérdida ha contribuido a profundos problemas socioeconómicos en diversas regiones de EE. UU., aumentando las tasas de abuso de sustancias y deteriorando la formación de familias, عوامل que el presidente vincula directamente con el estado precario de la industria nacional.
Con una visión de reequilibrar la balanza comercial, la administración se enfrenta a un desafío significativo, ya que las negociaciones multilaterales y las acciones de represalia potenciales de socios comerciales podrían complicar la implementación de esta nueva política. Sin embargo, el presidente sustenta que el fortalecimiento de la manufactura y la creación de empleos en casa son fundamentales no solo para la economía, sino para la seguridad nacional, haciendo un llamado a las esferas públicas y privadas para cooperar en esta iniciativa.
En este contexto, incluso el ámbito agrícola se ha visto afectado. El país, que en su momento disfrutó de un superávit en productos agrícolas, ahora enfrenta un déficit proyectado de 49 mil millones de dólares debido a nuevas barreras comerciales impuestas por sus socios, lo que resalta aún más la necesidad de un enfoque renovado y agresivo en la política comercial.
Este movimiento, que evoca políticas proteccionistas de épocas anteriores, sugiere un giro en la estrategia comercial de EE. UU. y podría marcar una nueva era en la forma en que el país interactúa con el resto del mundo en el ámbito económico. Mientras los analistas y la comunidad internacional observan de cerca cómo se implementará esta política, la administración se enfrenta a la tarea de equilibrar la defensa de los intereses nacionales con la necesidad de mantener relaciones comerciales productivas en un entorno global complejo.
Fuente: WhiteHouse.gov