En Castilla-La Mancha, el 12,1% de su población está compuesta por personas de nacionalidad extranjera, lo que se traduce en un total de 256.435 individuos, destacándose la mayor concentración en una provincia que no se especifica en los datos disponibles.
Este grupo de población migrante juega un papel fundamental en la economía regional, ocupando uno de cada tres puestos de trabajo en sectores clave como el agrario y el empleo del hogar. Estos sectores, tradicionalmente caracterizados por una alta demanda de mano de obra, dependen en gran medida de la contribución de las personas extranjeras para su funcionamiento y sostenibilidad.
La presencia significativa de trabajadores migrantes en estas áreas subraya la relevancia de las políticas de integración y las condiciones laborales, aspectos esenciales para asegurar una convivencia adecuada y un desarrollo económico equilibrado en la región. Los datos reflejan un panorama donde la diversidad cultural y laboral se entrelazan, palpitando como una parte esencial del tejido social y económico de Castilla-La Mancha.
Fuente: UGT Castilla-La Mancha















