Greenpeace alerta de que en Barchín del Hoyo (Cuenca) "beben agua contaminada sin saberlo"

Cerca del 54 por ciento de 800 muestras de aguas subterráneas de toda España están contaminadas por nitratos, según denuncia Greenpeace que denuncia el «insuficiente control público» de estas sustancias y que reclama a las administraciones que tomen medidas inmediatas, entre ellas una moratoria a los proyectos de macroexplotaciones ganaderas. En el caso de Barchín del Hoyo, en Cuenca, donde «beben agua contaminada sin saberlo»

La ONG ha publicado este miércoles el informe ‘Amenaza invisible: la contaminación del agua por nitratos’, junto con un mapa interactivo, que recoge los resultados de los análisis efectuados por la Red Ciudadana de Vigilancia de la Contaminación del Agua por Nitratos en 800 puntos de medición en todo el país durante el último año.

Greenpeace repartió medidores de nitratos en distintas entidades de toda España para analizar la calidad de las aguas y los resultados obtenidos durante este año se recogen en este estudio presentado este miércoles. En total se realizaron casi 800 mediciones, subterráneas, superficiales e incluso de consumo. El valor máximo permitido es de 37,5 mg/l, pero casi el 54 por ciento de las mediciones muestran contaminación por nitratos.

Además, el agua de consumo tiene un límite establecido en 50mg/l, un 10 por ciento de las mediciones indican también contaminación por nitratos y casi un 30 por ciento alertan de que hay aguas en riesgo de alcanzar niveles que impedirían el consumo humano. En todo caso, aumenta el número de pueblos con agua contaminada.

Por ejemplo, en Banastás (Aragón) la concentración alcanzó los 107 mg/l, el máximo encontrado en agua de consumo y más del doble del máximo legal permitido para aguas.

El responsable de agricultura de Greenpeace, Luis Ferreirim, ha denunciado que los resultados que afloran el primer año de trabajo de la red impulsada por la ONG confirma el «grave estado» en ele que se encuentran las aguas en España, principalmente las subterráneas, que son «las reservas del futuro».

«Las medidas que se han adoptado hasta el momento para frenar este problema han sido claramente insuficientes. Como ejemplo, según el propio Gobierno, la contaminación media por nitratos aumentaba un 51,5 por ciento solo entre los años 2016 y 2019. Estamos a tiempo de evitar una nueva crisis, la del agua, pero para ello urge ir a la raíz del problema, la agricultura y ganadería industriales, y adoptar medidas valientes, urgentes y contundentes por parte de todas las administraciones con competencias en esta materia», ha manifestado.

Los resultados señalan que las zonas más contaminadas coinciden con las áreas de mayor producción ganadera de España por lo que Greenpeace reclama que ese problema se aborde «sin dilación».

La ONG destaca que en Cataluña el cien por cien de las mediciones de aguas subterráneas indican contaminación por nitratos, Aragón con un 83 por ciento, Castilla y León con un 70 por ciento y Castilla La-Mancha con un 63 por ciento.

Incluso muchas de estas mediciones dan valores iguales o superiores a 100 mg/l, lo que indica que las aguas están muy contaminadas. En Navarra y en la Región de Murcia es en las aguas superficiales donde se detecta el mayor problema, con un 67 por ciento y 57 por ciento de las mediciones, respectivamente, indicando contaminación por nitratos.

También destacan los pueblos castellano leoneses de Barcial del Barco y Santovenia del Esla en Castilla y León y de Barchín del Hoyo, en Castilla-La Mancha, donde «beben agua contaminada sin saberlo». En Banastás, Aragón, un pueblo que lleva años sin poder consumir agua del grifo, la concentración de nitratos en el agua alcanzó los 107 mg/l, el máximo encontrado en agua de consumo y más del doble del máximo legal para aguas potables.

Greenpeace pide que se establezca de inmediato una moratoria de al menos cinco años a la ganadería industrial: ni explotaciones nuevas ni ampliaciones existentes; desarrollar un plan para la reducción progresiva de la cabaña ganadera en intensivo hasta reducirla a la mitad de aquí a 2030; no conceder autorizaciones para nuevos regadíos intensivos y reducir el uso de fertilizantes sintéticos en, al menos un 50 por ciento para 2027.

Ferreirim agradece el esfuerzo de al menos 25 colectivos repartidos por toda España que han contribuido a los resultados del informe con su trabajo desinteresado.

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