El proceso de actualización de la resonancia magnética del Hospital de Puertollano iniciado por el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM) vivió ayer por la tarde el momento trascendental del desmontaje y traslado del imán del equipo actual, que en unas semanas va a ser sustituido por uno nuevo.

Se trataba de una operación complicada porque la resonancia está situada en el centro del  ‘Santa Bárbara’ y por las dimensiones y peso del electroimán, cuatro toneladas y media, condicionantes que obligaron a la Gerencia de Atención Integrada a planificarlo todo al detalle para no alterar el funcionamiento del hospital y no causar molestias a pacientes y usuarios.

Con esta intención, los trabajos para trasladar el imán empezaron a las tres de la tarde con el derribo del muro derecho del blindaje electromagnético que aísla la resonancia y de una pared exterior de las consultas externas para que una grúa de grandes dimensiones pudiera izar el imán hasta la caja de un camión. Previamente, otros operarios le habían colocado unas ruedas para poder transportarlo.

Una vez liberado el imán de su “jaula”, tocaba mover la mole de 4.500 kilos para llevarla hasta el lugar en que debía cargarla la grúa, situado a unos 25 metros de distancia. El traslado obligó a apuntalar los dos pasillos por los que se transportó, ya que no se diseñaron para soportar una concentración de peso tan elevada, y a deshabilitar por seguridad la zona de las Urgencias situada debajo del boquete abierto en la pared de consultas.

La operación finalizó cuando los operarios de mantenimiento del hospital levantaron dos tabiques provisionales que permanecerán en pie hasta el día en que llegue a Puertollano el nuevo imán, momento en que todo el trasiego de la tarde de ayer se repetirá a la inversa.

Está previsto que la instalación del nuevo electroimán de la resonancia, cuya modernización adjudicó el Gobierno de Castilla-La Mancha por 411.000 euros, se produzca a finales de este mes de junio. Una vez se encuentre en su emplazamiento se edificarán los dos muros definitivos de las consultas externas y del habitáculo de la resonancia.

Tras la finalización de estas obras, a los técnicos de la firma adjudicataria de la renovación del equipo aún les quedarán algunos días de trabajo para actualizar todo el software de la unidad.

El objetivo final de toda esta actuación es conferir una vida útil de al menos diez años a la resonancia. Para ello, se mejorarán todas las aplicaciones clínicas, ya que incluye nuevas secuencias de aplicación para abordar patologías complejas o más difíciles de detectar con tecnologías más rutinarias, como por ejemplo la espectroscopia prostática en 3D.

La nueva unidad ofrecerá una mayor calidad diagnóstica en exploraciones neurológicas, cardiacas, prostáticas o de mama, reducir el ruido un 80 por ciento, mejorar la calidad de la imagen y también la rapidez, al situar la duración de los estudios de rodilla, hombro, columna cervical y columna lumbar por debajo de los veinte minutos.

Asimismo, también ofrecerá una mayor flexibilidad para adaptar la prueba al paciente, dado que también mejora el acceso a la resonancia a pacientes con prótesis mediante un software y abordar patologías más complejas que con la anterior tecnología eran más difíciles de detectar.