En el corazón de Alcázar de San Juan, entre el bullicio de la pasión por el baloncesto, se llevó a cabo una intensa concentración que reunió a un grupo selecto de 12 árbitros y árbitras junto a 4 técnicos. Del 9 al 12 de abril, estos profesionales se sumergieron en un ambiente de alta competición para cubrir los 21 partidos de las Fases Finales de las Ligas UCLM Junior U18 en Ciudad Real y Alcázar de San Juan, así como la Copa Plata UCLM de Herencia.
Bajo la dirección de Fernando Ibáñez, Director Técnico Arbitral de la Federación de Baloncesto de Castilla-La Mancha, el grupo se comprometió a mejorar sus habilidades y a garantizar que cada partido se desarrollara bajo los más altos estándares. La planificación fue meticulosa, con un régimen de concentración donde cada detalle contaba. Desde sesiones matutinas de análisis de video hasta revisiones nocturnas que evaluaban el desempeño de cada jornada, se buscaba no solo la eficacia en el campo, sino también el aprendizaje continuo.
Los árbitros, conscientes de la responsabilidad que recae sobre sus hombros, trabajaron arduamente para resolver situaciones complejas que suelen surgir durante los encuentros. Este enfoque práctico no solo se limitó a la teoría, ya que se realizaron análisis en tiempo real de los partidos, brindando un soporte inmediato y retroalimentación valiosa. La actividad fue incesante, con cada jornada cerrada por la designación de roles y tareas para el día siguiente.
La concentración no fue solo un evento técnico; fue un espacio de camaradería y crecimiento personal y profesional. En las pausas, las conversaciones entre árbitros y técnicos fluían, compartiendo anécdotas y experiencias que enriquecieron la jornada. Cada uno de ellos se comprometió a competir con integridad y a ser un pilar fundamental para el desarrollo del baloncesto en la región, contribuyendo al futuro de este deporte.
El ambiente en Alcázar de San Juan durante esos días fue electrizante. A medida que se desarrollaban los partidos, el estruendo de la afición llenaba los aros, mientras que los árbitros, a pesar del fervor a su alrededor, mantenían su concentración y enfoque en el juego. Fue un recordatorio palpable de que en el baloncesto, cada pase, cada tiro, y cada decisión arbitral cuentan. La dedicación de estos jóvenes árbitros y sus instructores, sin duda, dejará una huella en el futuro del baloncesto en Castilla-La Mancha.
Fuente: Federación de Baloncesto de Castilla-La Mancha















