En un emocionante avance para el baloncesto en Castilla-La Mancha, la Federación de Baloncesto de la región ha lanzado una iniciativa diseñada para honrar a aquellos que, a lo largo de los años, han contribuido al desarrollo y la popularidad de este deporte. La creación de la figura del «Embajador y Embajadora FBCLM» no solo busca rendir homenaje a los méritos individuales, sino también fortalecer los lazos comunitarios dentro del entorno del baloncesto.
El lanzamiento de esta iniciativa, que se materializó durante las Copas de 2026, representa un reconocimiento profundo a todas las personas que han jugueteado, entrenado, organizado, y apoyado el baloncesto en diversas formas. Desde jugadores hasta entrenadores, pasando por árbitros y aficionados, cada uno ha desempeñado un papel vital en la cultura baloncestística de sus respectivas localidades. Los embajadores, seleccionados por su trayectoria y su vínculo con el baloncesto, han sido ceremoniosamente reconocidos durante las finales, asumiendo el rol de representantes de la Federación en estos momentos culminantes.
La entrega de trofeos a los jugadores destacados de cada torneo, realizada por estos embajadores, ha generado instantes de gran emoción, resaltando la importancia de la comunidad en el deporte. Las sonrisas, los abrazos y las ovaciones protagonizadas en estas ceremonias han dejado huellas imborrables en los recuerdos de los asistentes, consolidando la identidad de una comunidad unida por la pasión del baloncesto.
Entre los embajadores designados para las Copas de 2026 se encuentran figuras como Raúl Lázaro y Marísol Martínez, quienes representaron las Copas UCLM Masculina y Femenina, respectivamente, así como Jonathan Tomás y Laura Prats, embajadores de la Copa 1ª Nacional Masculina y la Copa RibéSalat Femenina. También participaron Julio Cobas y Raquel del Campo, quienes forjaron momentos significativos en las Copas STM Masculina y de Igualdad Globalcaja Femenina de Almansa, destacando así la diversidad de talentos y la rica historia que el baloncesto ha tejido en la comunidad.
Durante estas copas, cada embajador aportó su propia esencia, reflejando no solo sus logros personales, sino también el espíritu colaborativo que siempre ha caracterizado al baloncesto en Castilla-La Mancha. La iniciativa no solo busca reconocer el pasado, sino también inspirar a las nuevas generaciones y construir un futuro en el que cada persona se sienta parte integral del desarrollo del baloncesto en la región.
Así, el baloncesto de Castilla-La Mancha se viste con una nueva capa de reconexión y valoración, recordando que cada pase, cada tiro y cada victoria compartida son consecuencia del esfuerzo colectivo. La Federación de Baloncesto de Castilla-La Mancha mira hacia adelante, con la esperanza de que cada edición de esta iniciativa no solo honre a los embajadores, sino que también sirva como un recordatorio constante de la importancia de la comunidad y el apoyo mutuo en el mundo del deporte.
Fuente: Federación de Baloncesto de Castilla-La Mancha

















