El obispo de Ciudad Real ha manifestado su desacuerdo con el marco de la prioridad nacional en torno a la migración, subrayando la importancia de la acogida y la integración de las personas migrantes en la sociedad. Durante una reciente intervención, el prelado enfatizó que el enfoque actual sobre el tema carece de una perspectiva humanitaria, invitando a las instituciones y a la ciudadanía a adoptar un enfoque más inclusivo y solidario.
En su discurso, el obispo destacó que cada persona migrante tiene una historia y una vida propia, y que es fundamental ofrecer espacios de acogida y oportunidades de integración para que puedan contribuir al desarrollo de la comunidad. Reiteró la necesidad de un cambio de mentalidad que priorice la dignidad y los derechos humanos por encima de consideraciones políticas o económicas.
La posición del obispo resuena en un contexto donde el debate sobre la migración y su gestión ha tomado protagonismo en la agenda pública. Su llamado a la acción busca fomentar un diálogo más constructivo y empático sobre la diversidad cultural y la riqueza que la migración puede aportar a la sociedad.
Además, el obispo recordó que la acogida no solo beneficia a quienes llegan buscando nuevas oportunidades, sino que también enriquece a las comunidades receptoras, promoviendo una convivencia más armoniosa y respetuosa. Esta postura busca afrontar los desafíos actuales desde una perspectiva de esperanza y colaboración, reafirmando el compromiso de la Iglesia con los más vulnerables.
















