Toledo, 24 agosto de 2017.- El consejero de Hacienda y Administraciones Públicas, Juan Alfonso Ruiz Molina, ha subrayado hoy que el Gobierno regional ha dado “el pistoletazo de salida” a la elaboración de los Presupuestos Generales de Castilla-La Mancha para 2018 con  la realización del marco presupuestario 2018-2020, que es el documento en el que se deben basar las cuentas regionales para el próximo ejercicio y que, además, permite establecer el límite de gasto no financiero para 2018.
 
Ruiz Molina así lo ha explicado en una rueda de prensa junto al portavoz del Gobierno regional, Nacho Hernando, en la que ha indicado que ayer precisamente informó al Consejo de Gobierno del marco presupuestario 2018-2020, que es un documento de planificación financiera.
 
El primer epígrafe del que consta el marco presupuestario es el escenario macroeconómico que el Gobierno regional espera se produzca en la economía castellano-manchega para los tres próximos ejercicios. En ese sentido, se hace un análisis de cuál es la situación de la economía nacional y también de cuál es la situación y las previsiones de la economía regional.
 
Como suele ser habitual en los técnicos de Hacienda, Ruiz Molina ha destacado que en ese cuadro macroeconómico para los próximos tres años se ha pecado de un “exceso de prudencia”, al estimarse que las tasas de crecimiento en términos de PIB real de la economía regional serán las mismas que las previstas a nivel nacional.
 
Así, se han traspuesto las estimaciones que hace el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad para España a la Comunidad Autónoma, pecando de conservadores, dado que los principales gabinetes de estudio económico prevén un crecimiento mayor para la economía regional que para la nacional.
 
En este sentido, para el año 2017 el Gobierno de Castilla-La Mancha ha previsto una tasa de crecimiento de la economía regional del 3 por ciento, el mismo porcentaje que el estimado a nivel nacional. Sin embargo, BBVA Research prevé una tasa de crecimiento para la economía castellano-manchega del 3,4 por ciento y el Centro de Predicción Económica (Ceprede) del 3,3 por ciento. “Con independencia de los decimales, lo que ponen de manifiesto es que prevén una tasa de crecimiento superior en Castilla-La Mancha a lo que podría ser la media nacional”, ha enfatizado Ruiz Molina.
 
En relación con el ejercicio 2018, también se ha previsto una tasa de crecimiento idéntica a la nacional, del 2,6 por ciento del PIB, aun cuando BBVA Research también prevé que Castilla-La Mancha podría crecer tres décimas por encima de esa previsión, es decir, el 2,9 por ciento, y una décima por encima de la media  nacional, que se estima en el 2,8 por ciento.
 
Por otra parte, Ruiz Molina ha explicado que se prevé un mantenimiento de la demanda interna, que estaría soportado por una mejora del empleo y por una mejora de la inversión en bienes de equipo, como consecuencia de las exportaciones.
 
Desde el Gobierno regional también se es optimista en cuanto al comportamiento de la demanda externa, estimando un incremento del comercio interregional y, desde luego, un incremento importante en las exportaciones a la Unión Europea y al resto del mundo.
 
En las estimaciones igualmente se ha considerado que la inflación en 2018 y 2019 puede ser en Castilla-La Mancha ligeramente inferior a la registrada a nivel nacional, lo que permitiría ser una Comunidad Autónoma más competitiva.
 
Finalmente, se ha previsto que el incremento del empleo en la región se produzca con las mismas tasas de crecimiento en que lo haga el PIB en términos reales.
 
Las políticas económicas y presupuestarias del Gobierno de García-Page van por el buen camino
 
El consejero de Hacienda y Administraciones Públicas ha enfatizado que lo que ponen de manifiesto las tasas de crecimiento económico regional es que Castilla-La Mancha va por el buen camino, lo que se refleja, por ejemplo, en el número de empresas constituidas en esta legislatura, que son ya más de 5.700.
 
“Algo tendrá que ver la política económica y presupuestaria que viene desarrollando el Gobierno de Emiliano García-Page y que, además, se ha puesto de manifiesto también en que hemos sido por primera vez cumplidores del objetivo de déficit, de deuda pública y de regla de gasto en 2016”, ha añadido sobre este particular.  
 
La credibilidad en la política económica y presupuestaria de García-Page también se pone de relieve en el índice de confianza empresarial, que se sitúa en Castilla-La Mancha diez puntos por encima de la media nacional para el tercer trimestre. “Los empresarios creen en lo que estamos haciendo e invierten en la región”.
 
Ruiz Molina ha resaltado que la consecuencia clarísima de ese dinamismo empresarial es la creación de empleo que, además, es la principal preocupación del Gobierno. “Es motivo de orgullo poder afirmar que hemos conseguido reducir la tasa de paro en 4,5 puntos, bastante más que la media nacional, que se ha reducido en 3,6 puntos” en esta legislatura, ha subrayado.
 
El segundo epígrafe que se contiene en el marco presupuestario 2018-2020 son los objetivos de estabilidad presupuestaria y financiera, que se aprobaron en el Consejo de Ministros del pasado 7 de julio y se discutieron en el Consejo de Política Fiscal y Financiera del 27 de julio.
 
Para el conjunto de comunidades autónomas se fijó una reducción del objetivo de déficit, pasando del 0,6 por ciento del PIB en 2017 al 0,4 por ciento en 2018, al 0,1 por ciento del PIB en 2019 y alcanzando el equilibrio presupuestario en el año 2020.
 
En este punto, Ruiz Molina ha querido recordar que “los objetivos marcados para las comunidades autónomas no se corresponden con el esfuerzo que hace el Estado para reducir el déficit”.
 
En cuanto a los objetivos de deuda para los próximos años, el titular de Hacienda y Administraciones Públicas ha explicado que son diferentes para cada comunidad autónoma. El objetivo para 2018 de Castilla-La Mancha es que la deuda viva no sea superior al 35,3 por ciento del PIB regional.
 
Ruiz Molina ha finalizado su intervención resaltando que teniendo la estimación de los ingresos y el objetivo de déficit que se debe cumplir para el próximo año está prácticamente elaborado el escenario presupuestario al que hay que sujetarse para el próximo ejercicio y que es el que, además, permite elaborar el límite de gasto no financiero, que fue el segundo acuerdo en relación con los presupuestos de 2018 adoptado ayer en el Consejo de Gobierno.
 
“El presupuesto de 2018 supondrá la tercera anualidad del plan de recuperación económica y social, en el que está inmersa la región desde el inicio de la legislatura y que está teniendo sus frutos, ya que se está generando confianza en aquellos que tienen que invertir y se está reduciendo la tasa de paro más que a nivel nacional”, ha concluido Ruiz Molina. 
 

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