El Gobierno de Castilla-La Mancha ha marcado una línea concreta en apoyo a la industria agroalimentaria apostando porque se convierta en “más fuerte” y defienda mejor los productos de valor en los mercados, a través de acciones concretas como las mejoras en innovación o las agrupaciones de las empresas para que compitan en mejores condiciones.

Así, el Consejo de Gobierno aprobará la nueva convocatoria. Con casi cinco millones de euros se busca seguir la línea de fortalecimiento del sector agroalimentario regional, con empresas de mayor tamaño defendiendo los productos de valor en los mercados,  habiendo conseguido en esta legislatura sieete proyectos de integración comercial, concretamente en el sector del vino que agrupa 18.179 viticultores y juntos facturan 169 millones de euros.

Durante su visita a la Sociedad Cooperativa Mercajúcar, en la localidad albaceteña de Villagordo del Júcar, el consejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, Francisco Martínez Arroyo, ha anunciado que esta nueva convocatoria hará posible que se creen en la región hasta un total de 12 nuevas agrupaciones de productores, que se unirán a las ya existentes, contando con 400.000 euros por proyectos.

Además, ha resaltado que el Gobierno regional tiene un compromiso “total” por la innovación del sector, y recientemente se ha cerrado la convocatoria de ayudas para este fin, que va a suponer movilizar, “en una cuestión que parecía una entelequia en la región,” más de un millón de euros para proyectos de innovación en la cadena agroalimentaria, para la cual ya se han presentado siete solicitudes.

Se busca “seguir siendo líderes” en la industria agroalimentaria que se convirtió en uno de los motores del desarrollo regional, generando el 15% de la riqueza actual, y que cuenta con empresas que lo ponen de manifiesto, como Mercajúcar, que hace del sector del champiñón uno de los principales para Castilla-La Mancha, primera productora a nivel nacional.

Martínez Arroyo ha descubierto hoy la placa conmemorativa en esta empresa que indica la creación de una nueva nave que alberga las nuevas doce salas para el cultivo del champiñón visitando posteriormente sus instalaciones, llegando a alcanzar así un total de 66 naves de producción de champiñón, organizadas en diferentes ciclos, de manera que les permite disponer de una producción continuada, gracias a su apuesta por la modernización y la ampliación de sus instalaciones en los últimos años, lo que ha permitido incrementar en un 50 por ciento su capacidad de producción.

De esta manera, la producción se situará en 7,5 millones de kilos de champiñón al año, en una empresa que genera más de 250 puestos de trabajo, la mayoría gente joven de la zona de La Manchuela, lo que implica que se fija población en el territorio.

Repoblar el medio rural

En este sentido, indicó que desde el Gobierno regional se trabaja en una Ley de Desarrollo Rural Territorial que va a garantizar los servicios necesarios para que la gente pueda seguir viviendo en los pueblos, buscando “repoblarlos” y combatir el despoblamiento, creando políticas activas que entre otros aspectos impliquen exenciones fiscales.

Acompañado por el presidente de Mercajúcar, Francisco Martínez Monta, y miembros de la Junta Rectora y socios de la sociedad cooperativa; el alcalde de la localidad, José Luis Martínez; el presidente de la Diputación de Albacete, Santiago Cabañero, o el director provincial de Albacete, Manuel Miranda, entre otros, el consejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural ha destacado que el cultivo del champiñón en esta zona se produce desde los años veinte, siendo esta localidad de las pioneras en el cultivo y comercialización del champiñón en Castilla-La Mancha y en España.

En ese sentido, ha resaltado que se trata de una empresa moderna y en expansión que cuenta con el apoyo del actual equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Villalgordo del Júcar y que junto con Champinter, a través de Neofungi, comercializa el 50 por ciento del champiñón fresco de España.

Constituida en 199, la sociedad cooperativa hoy cuenta con 28 socios y en ella se limpia, manipula, envasa y almacena el champiñón. Se gestiona la venta del producto que llevan los cooperativistas, el producto se cultiva, se recoge en una serie de cultivos que se reparten por el término, del que los mismos cooperativistas son propietarios. Allí se controla todo el proceso de producción, desde la obtención de materia prima hasta el reciclaje del mismo.