El Frente Polisario ha situado sobre la mesa la posibilidad de explorar soluciones distintas a la independencia plena del Sáhara Occidental, según declaraciones recientes del responsable de Exteriores del movimiento, Mohamed Yislem Beisat. La apertura llega 50 años después del inicio del conflicto, en plena ofensiva diplomática de Marruecos y tras el respaldo de Estados Unidos al plan marroquí de autonomía limitada para el territorio. Los actos conmemorativos celebrados este abril de 2026 en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, en el suroeste de Argelia, han servido de telón de fondo a un giro político con muchas implicaciones para España, antigua potencia administradora.
El acto principal, un desfile sobrio en el que participaron jóvenes soldados con armamento veterano, se desarrolló ante una audiencia mayoritariamente femenina, con familias que llevan décadas en el exilio. La escena resume el desgaste de un proceso atascado desde el alto el fuego de 1991, cuando Naciones Unidas comprometió un referéndum de autodeterminación que nunca se ha celebrado.
Qué ha cambiado en la posición del Polisario
Beisat ha admitido, en declaraciones recogidas por medios internacionales, que la independencia ya no es la única vía sobre la que el movimiento está dispuesto a negociar. La fórmula apunta a abrir un marco más amplio que permita salir del bloqueo, sin renunciar al principio de autodeterminación recogido en las resoluciones de la ONU. Este matiz lo expresó tras meses de movimientos diplomáticos en el tablero magrebí, en los que Argelia, principal valedor histórico del Polisario, ha intentado recuperar interlocución con varios países europeos.
El cambio de tono coincide con la pérdida de apoyos en occidente. Tras el giro de España en marzo de 2022 y el respaldo posterior de Francia y Alemania al plan marroquí, la administración estadounidense también se ha reafirmado en su apoyo a la propuesta de autonomía bajo soberanía de Rabat. La pieza más reciente del puzle, el deshielo entre Madrid y Argel, ya recogido en el Tratado de Amistad reactivado entre Argelia y España, ha alterado de nuevo el equilibrio diplomático.
La estrategia marroquí y el papel de la ONU
Marruecos sostiene desde 2007 su plan de autonomía como única salida realista al contencioso. Rabat ha sumado en los últimos años el reconocimiento expreso de Washington, París, Berlín y Madrid, lo que ha consolidado su posición en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde la cuestión saharaui se renueva cada año en el mandato de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental, conocida como MINURSO.
El nuevo enviado personal del secretario general, Staffan de Mistura, mantiene contactos discretos con las partes. La última ronda informal de Madrid, ya analizada en este diario al hablar del hermetismo de Argel y Rabat sobre la reunión de Madrid, dejó claro que ninguna de las dos capitales magrebíes está dispuesta a verbalizar concesiones públicas. Para el Polisario, la presión es doble: el cierre del paso de El Guerguerat, las restricciones en los territorios bajo control marroquí y las dificultades económicas en los campamentos de Tinduf empujan a buscar salidas pragmáticas.
Voces dentro de los campamentos saharauis
No todas las sensibilidades dentro del movimiento comparten el giro. En los campamentos hay sectores, especialmente entre quienes vivieron la guerra de 1975 a 1991, que rechazan cualquier marco que no incluya un referéndum con la opción de independencia. Otros, sobre todo entre las nuevas generaciones, defienden la vía militar ante lo que consideran un fracaso prolongado de la legalidad internacional. Las escaramuzas reportadas a lo largo del muro de arena desde noviembre de 2020 han alimentado ese discurso.
La realidad cotidiana sigue marcada por la dependencia de la ayuda humanitaria, la escasez de agua y las dificultades para mantener servicios básicos. Las redes de cooperación con instituciones españolas mantienen vigente el vínculo con la sociedad civil, especialmente en Castilla-La Mancha, donde proyectos universitarios como el reconocido recientemente con el Quijote al Mérito Socioeducativo de la Diputación de Ciudad Real siguen operando en los campamentos.
Implicaciones para España
España mantiene oficialmente la posición fijada en marzo de 2022, cuando el Gobierno expresó su apoyo a la propuesta marroquí de autonomía como base más seria, realista y creíble para resolver el contencioso. La Cámara Baja ha pedido en varias ocasiones la celebración del referéndum acordado en su día. El Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación insiste en que España respeta el marco de la ONU y respalda los esfuerzos del enviado personal del secretario general.
El movimiento del Polisario, si se confirma, abriría un escenario nuevo en el que Madrid podría jugar un papel facilitador, especialmente tras la reapertura plena del diálogo con Argel. Las próximas semanas, con la previsible ronda de consultas que De Mistura tiene previsto realizar en la región, marcarán el alcance real de este cambio de tono.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el Frente Polisario?
Es el movimiento de liberación nacional saharaui, fundado en 1973, que reclama la autodeterminación del Sáhara Occidental y administra los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia, donde proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).
¿Por qué Estados Unidos apoya el plan marroquí?
Washington reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental en diciembre de 2020, en el marco del acuerdo de normalización entre Marruecos e Israel. Las administraciones posteriores han mantenido esa línea, considerando la autonomía como base seria y realista.
¿Cuál es la posición oficial de España sobre el Sáhara Occidental?
El Gobierno español sostiene desde marzo de 2022 que la propuesta marroquí de autonomía es la base más seria, realista y creíble para resolver el contencioso, dentro del marco de la ONU.

















