El Consejo Local de la Mujer se ha reunido, como cada primer martes de mes, en el Paseo de la Vega para promover la concienciación y el fin de la violencia de género que durante el pasado mes de octubre acabó con la vida de una mujer en el país.

En esta ocasión, el manifiesto ha corrido a cargo de la Asociación de Mujeres “María de Padilla” que ha abordado la “laxitud de la justicia” y ha exigido una “mayor implicación y compromiso firme en la lucha contra esta violencia en todas sus manifestaciones” así como para que “comiencen a ejercerse protocolos de actuación, ayuda, atención y protección eficaces”.

Y es que “la violencia se resiste a desbancar su protagonismo y está afincada en nuestra sociedad con uñas y dientes, enraizada hasta la médula”, ha mantenido la presidenta de María de Padilla, Macarena Alonso, quien ha ahondado en la violencia vicaria como “la expresión más cruel y despiadada de la violencia de género” al causar un daño “irreparable y destruir a la mujer para siempre”.

Desde 2013, más de 40 niños y niñas han sido asesinados por sus padres biológicos, parejas o exparejas de la madre desde que en 2013 se empezó a contabilidad este tipo de asesinatos. Y es que, tal y como ha expresado Alonso, “el dolor infringido es tan grande que, en muchos casos, lleva a la mujer al suicidio”.

Sin embargo, este tipo de violencia cuenta con la complicidad de “una sociedad que cuestiona permanentemente a las mujeres, que les priva de autoridad y pone en duda su palabra”. Por todo ello, nuevamente cabe ahondar en la necesidad de una mayor educación y sensibilización dirigidas al conjunto de la sociedad así como la formación de todos los agentes sociales implicados en la lucha contra esta violencia.

Un juzgado para Toledo

Desde María de Padilla se ha exigido hoy “una mayor implicación y compromiso firme en la lucha contra esta violencia, que las vidas de todos ellos sea una prioridad para la administración y que comiencen a ejercerse protocolos de actuación, ayuda, atención y protección eficaces, además de la implantación de un juzgado específico de Violencia de Género para Toledo”.

En este marco, la entidad ha abordado la “laxitud” que a veces presenta la justicia y que se frene, en ocasiones, la labor realizada por las unidades especializadas de la policía de protección y defensa hacia la mujer, “retornándose no al punto de inicio sino a una situación de mayor peligro para ellas que quedan más expuestas al haberse atrevido a denunciar”.

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