El gotelé, esa técnica de acabado en las paredes que en su momento fue sinónimo de tendencia, todavía decora muchos hogares en España. Si bien para algunos tiene un encantador aire rústico, para otros ya no es más que un obstáculo en el camino hacia una decoración más moderna y estilizada. Ante esta dicotomía, muchos propietarios se preguntan cómo deshacerse de este legado de otras décadas, cuánto podría costar hacerlo y qué alternativas existen si renovar no es una opción.
Para aquellos que han decidido decir adiós al gotelé, el camino más común es el raspado. Este método consiste en humedecer las paredes para suavizar la textura y luego rasparla cuidadosamente con una espátula o rascador. Sin embargo, el proceso demanda paciencia y ciertas habilidades para evitar dañar la pared subyacente. Otra alternativa es recubrir las paredes con una capa de masilla que nivele la superficie, aunque este método puede ser más exigente en términos de tiempo debido al secado, lijado y pintado que requiere.
En términos económicos, el costo de eliminar el gotelé puede variar ampliamente. Alquilar herramientas especializadas tiene un costo que puede oscilar entre 20 y 40 euros al día. Si se opta por contratar a un profesional, los precios tienden a situarse entre los 15 y 25 euros por metro cuadrado. Para una habitación de tamaño medio, esto podría suponer un desembolso total de entre 300 y 600 euros, aunque estas cifras podrían ser diferentes dependiendo de la región y de las condiciones específicas del inmueble.
Para quienes no pueden o no quieren eliminar el gotelé, existen maneras de convivir con este acabado de forma estética. Pintar las paredes con tonos neutros o suaves puede disminuir el impacto visual de la textura. Además, el uso estratégico de estanterías, cuadros u otros elementos decorativos puede ayudar a desviar la atención de las paredes rugosas. La combinación con muebles modernos y accesorios decorativos permite añadir un toque contemporáneo, creando un conjunto visualmente equilibrado.
Otra opción es recurrir a papeles pintados o vinilos, que no solo ofrecen una manera de enmascarar el gotelé, sino que también permiten personalizar las habitaciones de manera sencilla y económica. Estos revestimientos están disponibles en una amplia gama de diseños y texturas, lo que abre un abanico de posibilidades para quienes desean dar un nuevo aire a sus espacios.
En definitiva, despedirse del gotelé puede requerir un considerable esfuerzo y desembolso, pero para aquellos que optan por mantenerlo, no faltan las opciones para integrar este acabado en una decoración más moderna. Lo esencial es identificar un estilo que refleje las preferencias personales y haga del hogar un lugar acogedor y atractivo.

















