El trabajo y los resultados de un programa de inspección llevado a cabo el año pasado desde la Dirección Provincial de Sanidad sobre la calidad del servicio en las 12 oficinas de farmacia que dispensan los medicamentos a las Residencias de Mayores de la provincia de Toledo, que tienen prescritos los ancianos residentes en estos centros, ha sido presentado, en formato comunicación tipo póster, durante las XIII Jornadas de Inspección Farmacéutica que se están desarrollando en Santander hasta hoy viernes.

Estas Jornadas de Inspección Farmacéutica están dirigidas a los inspectores de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios y de las distintas Comunidades Autónomas, suponiendo un importante foro de formación continua y de intercambio de experiencias para estos profesionales, con el objetivo de garantizar la coordinación y homogeneidad de criterios y actuaciones en estos servicios de inspección.

La comunicación del estudio realizado en la provincia de Toledo y presentado en estas jornadas ha sido elaborada por tres profesionales -Carmen Manrique Braojos, jefa de servicio; Pilar González Retana, jefa de sección; y José Luis López González, inspector- que pertenecen al equipo del Servicio de Calidad, Planificación, Ordenación e Inspección de la Dirección Provincial de Sanidad que lo ha llevado a cabo.

A través de este trabajo, que como contempla el Plan de Inspección de la Consejería de Sanidad tiene por objeto velar por la calidad y la seguridad en la atención prestada a los ciudadanos, se ha supervisado en este caso concreto el servicio farmacéutico prestado a las personas mayores residentes en los centros sociosanitarios de la provincia, verificando su funcionamiento y el cumplimiento de las normativas establecidas.

En total se han realizado 13 inspecciones en 12 oficinas de farmacia de la provincia de Toledo, evaluando distintos puntos críticos, como la custodia de los consentimientos de las personas mayores que viven en las Residencias de Mayores para la retirada de sus medicamentos en las farmacias, los controles en la preparación de los sistemas personalizados de dosificación, y la verificación de la correcta ejecución en los cambios de tratamientos.

Asimismo, se ha supervisado todo el sistema de gestión de pedidos, almacenamiento, preparación, transporte y entrega de medicamentos, además de los controles de caducidad y temperaturas adecuadas en su almacenamiento, y en la gestión de alertas farmacéuticas.

Todo este trabajo de evaluación, cuyos resultados han sido dados a conocer en las XIII Jornadas de Inspección Farmacéutica de Santander, ha servido para instar a las oficinas de farmacia que surten a la Residencias de Mayores a mejorar en distintos aspectos cuando se ha detectado alguna carencia.

Entre ellos, disponer del consentimiento escrito de los pacientes para poder retirar su medicamento de la receta electrónica; conservar los registros de los cambios de tratamientos; consignar los lotes y fechas de caducidad en los sistemas personalizados de dosificación diaria, tal y como debe realizarse en todos los medicamentos dispensados; así como disponer de un protocolo normalizado de trabajo asumido por cada farmacia y residencia de mayores en el que se define las funciones, tareas y responsabilidades de ambas partes.