El Complejo Hospitalario Universitario de Toledo, dependiente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, ha comenzado desde esta semana la actividad del Aula de Simulación para la formación clínica de médicos residentes y estudiantes de Medicina, y en un futuro próximo para todo el personal sanitario, ubicada en el Hospital Provincial de Toledo.

El jefe de estudios del Complejo Hospitalario Universitario de Toledo, el doctor Agustín Julián-Jiménez, ha explicado que la simulación clínica surge como una herramienta docente para que médicos residentes y estudiantes de Medicina adquieran un aprendizaje y entrenamiento en un entorno ambientado lo más real posible a una situación sanitaria cotidiana.

De esta forma, la curva de aprendizaje necesaria para cualquier actuación médica o técnica se puede llegar a completar, hasta ser dominada, en un ambiente con escenarios y pacientes simulados, lo que supone una enorme ventaja cuando deba atenderse a los pacientes para afrontar la situación con garantía y seguridad para el enfermo.

Con ello, ha asegurado el doctor Julián-Jiménez, se adquiere destreza en maniobras de reanimación o nuevas técnicas quirúrgicas, entre otros procedimientos, sin poner en riesgo al paciente y garantizando así la seguridad del mismo, dado que con la simulación se reduce el margen de error.

La  simulación  está dirigida  a  la  práctica  de los procedimientos  que  se  realizan  en  pediatría, cirugía,  obstetricia,  urgencias o cuidados  de  anestesia, pero también en la adquisición de habilidades de comunicación entre los propios profesionales sanitarios y con los pacientes.

Para que la simulación cumpla el objetivo formativo tiene que comprender un riguroso plan de  estudios, una adecuada formación de  los formadores, que la simulación sea  lo más parecida a la realidad, un número suficiente  de  prácticas y  una  evaluación  de los  resultados obtenidos.

El jefe de estudios ha indicado que el aula reproduce distintos escenarios cotidianos, como son el espacio de un box de urgencias o de cuidados intensivos, una consulta externa, una habitación de hospitalización, un quirófano, etc. con los equipos de monitorización habituales a los que está conectado un maniquí con múltiples sensores que hace las veces de paciente.

Los instructores permanecen en una sala anexa desde la que pueden modificar los signos vitales del paciente e introducir emergencias como una parada cardio-respiratoria o un edema de pulmón ante las que los profesionales se ven obligados a actuar tal como lo harían ante una urgencia real.

Actualmente, el Complejo Hospitalario Universitario de Toledo tiene a su cargo la formación de más de 250 especialistas residentes, en las 38 especialidades diferentes en las que el Área de Toledo está acreditada para impartir formación de postgrado tanto de medicina como de enfermería. Además, está formando a cuarenta estudiantes de sexto curso de Medicina.