Los profesionales de la Gerencia de Urgencias, Emergencias y Transporte Sanitario (GUETS) y de los hospitales del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha han realizado, desde el pasado 30 de marzo, un total de 6.625 test rápidos para detección del coronavirus.

Castilla-La Mancha fue la primera comunidad autónoma en contar con esta prueba de diagnóstico rápido que permite conocer en 10-15 minutos si una persona está infectada por el coronavirus.

En los hospitales se han realizado, hasta el día de ayer, un total de 2.807 test, mientras que de forma externa –en residencias de mayores, domicilios o dispositivos itinerantes que la GUETS organiza en distintos lugares de toda la región con cita previa–, se han llevado a cabo 3.818 pruebas.

Los test se utilizan en función de un protocolo diseñado en el que se establecen los colectivos prioritarios: pacientes ingresados en hospitales pendientes de decisión de aislamiento, profesionales sanitarios, residentes y trabajadores de residencias de ancianos sospechosos, así como personal de servicios esenciales.

El test rápido, que siempre debe realizar un profesional formado en la técnica, permite detectar la enfermedad en 10-15 minutos, utilizando una muestra de sangre, analizando la presencia de anticuerpos que el cuerpo produce frente al virus. Precisamente por esta circunstancia, el positivo en el test es concluyente mientras que, si el resultado es negativo y la persona presenta síntomas, es necesario realizar la PCR para confirmar la negatividad.

Tal y como indican los protocolos, la utilización del test rápido está indicado para aquellas personas que presentan síntomas, pues son quienes habrán desarrollado anticuerpos.

Su utilización facilita y agiliza la detección de las personas afectadas por el Covid-19, permitiendo la adopción de decisiones más rápidas en cuanto a la contención de la transmisión comunitaria de la enfermedad. En este sentido, es de mucha utilidad en servicios como las Urgencias hospitalarias.