En el mes de julio de 2023, la actividad manufacturera en Estados Unidos experimentó un auge sin precedentes, marcando el crecimiento más robusto en más de cuatro años. Este fenómeno ha sido impulsado por un aumento en la demanda, una producción récord y una ola de nuevas contrataciones. Los datos recientes revelan que la agenda económica del presidente Donald J. Trump está dando vida a un renacimiento industrial en el país.
Según el índice de gestores de compras del Instituto para la Gestión de Suministros (PMI), el sector manufacturero ha estado en expansión durante siete meses consecutivos. Esto contrasta marcadamente con el periodo de contracción que precedió a la actual administración, salvo un leve repunte temporal tras la pandemia. Notablemente, las nuevas órdenes de exportación han regresado con fuerza, indicando que el mundo está demandando nuevamente productos fabricados en América.
Los analistas destacan el impacto positivo de estas métricas. Bloomberg reseña que, según Lisa Abramowicz, la fabricación en EE. UU. está en plena expansión, alcanzando su mayor ritmo desde 2022. Además, el índice de producción del ISM ha registrado su mayor incremento para un mes de julio desde 1951, lo que subraya la magnitud del crecimiento actual.
La Reserva Federal también ha confirmado que este auge es generalizado, con la actividad manufacturera, las nóminas y los salarios experimentando un crecimiento notable en todo el país. Los salarios en el sector manufacturero han aumentado un 4.2% en comparación con el año anterior, superando la inflación y permitiendo que más trabajadores estadounidenses mantengan un mejor poder adquisitivo. Una encuesta del Banco de la Reserva Federal de Filadelfia muestra que la actividad general y las nuevas órdenes se sitúan en máximos de casi cinco años.
Este giro positivo no es fruto de la casualidad. Las recortes fiscales propuestos por Trump, dirigidos a las familias trabajadoras, han sido clave en esta reactivación económica, apoyando la creación de seis millones de empleos y protegiendo aproximadamente 540 mil millones de dólares en salarios de trabajadores, además de preservar 1.1 billones de dólares en actividad económica en el país.
Las cifras hablan por sí solas:
– Se prevé que la economía de EE. UU. crezca a un acelerado ritmo del 6.2% anualizado en el tercer trimestre de 2026.
– La inversión fija no residencial, crucial para el crecimiento a largo plazo, se disparó un 11.7% en el último trimestre, la tasa más alta desde 2023.
– Las órdenes de equipos de negocio están en camino de alcanzar un récord histórico en 2026.
– Las importaciones de bienes de capital ya suponen más del 40% de todas las importaciones de mercancías en EE. UU., alcanzando un pico histórico.
– Desde que asumió la presidencia, se han agregado 83,000 empleos en la construcción de fábricas.
– Más de 18,000 empleos manufactureros se han creado solo en 2026, invirtiendo años de declive en el sector.
El panorama blanco y negro de los datos económicos presenta, en un claro contraste, fábricas vibrantes, trabajadores que ganan más y un flujo constante de inversión. Esta realidad manifiesta el renacimiento manufacturero que el presidente Trump prometió y, hasta ahora, ha cumplido.
Fuente: WhiteHouse.gov
















