El presidente Donald Trump ha concretado un acuerdo histórico con Arabia Saudí que permitirá al reino establecer un programa nuclear civil y abrirá la posibilidad de enriquecer uranio en su territorio. Este pacto busca fortalecer los lazos entre Estados Unidos y el gobierno saudí en un momento de creciente tensión con Irán, y se espera que atraiga miles de millones de dólares hacia la industria nuclear estadounidense, comenzando con la empresa Westinghouse, que fabrica muchos de los reactores vendidos en el extranjero.
La Casa Blanca planea anunciar formalmente el acuerdo en los próximos días, aunque su duración está estimada en 30 años y enfrenta la oposición de algunos legisladores estadounidenses que temen que el programa nuclear civil pueda ser utilizado para desarrollar armas nucleares en el futuro. Detalles previos indicaron que, para cerrar el trato, Trump aceptó condiciones que limitarían el acceso de inspectores internacionales a determinadas instalaciones en Arabia Saudí.
Las conversaciones entre Trump y el príncipe heredero Mohammed Bin Salman surgieron de un encuentro en la Casa Blanca el pasado noviembre. Desde entonces, el acuerdo ha sido objeto de deliberaciones entre funcionarios de ambos países, y se plantea en un contexto geopolítico complejo, donde la posibilidad de que Arabia Saudí desarrolle armas nucleares en respuesta a los movimientos de Irán plantea serias preocupaciones sobre la estabilidad en la región.
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