La parroquia de Santa María la Mayor de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) custodia una partida de bautismo a nombre de Miguel de Cervantes Saavedra fechada el 9 de noviembre de 1558. Sobre ese asiento, sobre una nota manuscrita añadida en 1748 por Blas de Nasarre y sobre el testimonio de tres letrados de los siglos XVII y XVIII descansa la tradición cervantina alcazareña, defendida hoy por la Sociedad Cervantina de la propia ciudad.
La partida de bautismo y la nota de Blas de Nasarre
En el proemio a la edición que la Real Academia Española publicó del Quijote en 1780, el académico y militar Vicente de los Ríos enumera las razones que llevaron a estudiosos de su tiempo a inclinarse por Alcázar como patria del autor. Entre ellas pesan dos por encima del resto: en la familia de Alcalá no figura el apellido Saavedra que sí aparece en la partida alcazareña, y al margen del documento se conservaba una nota afirmando que el Cervantes allí bautizado y el del Quijote eran la misma persona. Esa nota la añadió Blas de Nasarre, bibliotecario mayor del reino, cuando localizó el asiento en 1748.

Una cadena de testimonios entre el siglo XVII y el XVIII
De los Ríos cita a Fray Alonso Cano Nieto (Mota del Cuervo, 1711-Segorbe, 1780) como principal valedor erudito de la tradición. Religioso trinitario calzado, redentor general de cautivos en Argel y obispo de Segorbe, Cano se interesó por el origen de la creencia popular alcazareña y la fijó por escrito.
Cano la había recibido de don Juan Francisco Ropero y Tardío (n. 1708), agente fiscal de la Cámara de Castilla, alcalde mayor de Alcázar en 1742 y abogado de los Reales Consejos. Ropero oyó la versión, repetida muchas veces, del célebre clérigo y abogado Francisco Quintanar y Úbeda, que solía decirla al pasar por una casa de la actual plaza de Cervantes (entonces plaza de la Rubia del Rosquero), donde, según la tradición, vivió el escritor.
Quintanar, fundador del Pósito Pío que llevó su nombre, había sido a su vez pasante del doctor Rodrigo Ordóñez de Villaseñor, abogado del Santo Oficio en Toledo y representante de Alcázar en la Concordia con Herencia de 1669 sobre la dehesa de Villacentenos. Ordóñez le habría señalado la casa en persona, recordándole que él mismo lo escuchó de testigos que conocieron a Cervantes. Tres juristas del más alto nivel y dos generaciones de transmisión oral sostienen, según los defensores de la tesis, la fiabilidad del relato.
Dos Cervantes heridos en Lepanto
El argumento clásico contra la tesis alcazareña apunta a la edad: el Miguel de Cervantes Saavedra de Alcázar, bautizado en 1558, tendría trece años en Lepanto. La objeción flaquea cuando se documenta que niños y muchachos servían en las galeras (Alonso Martínez de Leiva se enroló a los nueve, según la propia historia naval). Pierde aún más fuerza al acudir a la relación de heridos atendidos en el hospital de Mesina tras la batalla.
En esa lista, presentada por don Juan de Austria a Felipe II para justificar las ayudas de costa entregadas a 409 soldados (17.606 escudos en total), figuran dos hombres llamados Miguel de Cervantes: uno en la página 10 y otro en la página 16, la última. Son personas distintas, contadas por separado, lo que apunta a la coexistencia de dos soldados con el mismo nombre que tomaron parte en Lepanto.
Por qué la tradición sigue viva
Junto a los documentos, la Sociedad Cervantina alcazareña recuerda los rasgos manchegos del Quijote: el conocimiento exacto de los batanes, la convivencia con los molinos, la geografía precisa de las lagunas de Ruidera y de la Cueva de Montesinos. Detalles que un escritor solo plasma cuando ha caminado el territorio. La línea documental sigue abierta gracias al trabajo de investigadores locales como Rafael Mazuecos, Manuel Rubio Herguido, Francisco Saludador Merino, Ángel Ligero Móstoles, José Fernando Sánchez Bódalo, Francisco José Atienza, Ana Belén Chavarrías, Carlos Fernández-Pacheco, Concepción Moya, Ángel Martín-Fontecha y José Muñoz Torres.
El propio Ayuntamiento de Alcázar ha dado pasos institucionales en defensa del legado cervantino, como muestra la moción aprobada por unanimidad para declarar Bien de Interés Cultural el legado de don Quijote y Sancho. La memoria del autor también se mantiene en programas culturales más amplios, como las actividades de bibliobuses, lecturas e inclusión que homenajean a Cervantes en Castilla-La Mancha.
La pregunta abierta
Si hay dos partidas de bautismo con nombres y apellidos próximos pero diferentes, y dos heridos llamados Miguel de Cervantes en Mesina, queda en el aire la cuestión que apunta Luis Miguel Román Alhambra: ¿quién ideó el Quijote, dónde se cruzaron ambos hombres y quién tuvo el genio literario? Quizá la respuesta nunca llegue. Lo que sí parece claro es que el autor del libro recorrió y entendió la Mancha por dentro. Suficiente, para los alcazareños, para llamar con propiedad a esta tierra la comarca de don Quijote.
Constantino López Sánchez-T.
Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan
Preguntas frecuentes sobre la tradición cervantina de Alcázar
¿Dónde se conserva la partida de bautismo de Cervantes en Alcázar?
En la parroquia de Santa María la Mayor, con fecha del 9 de noviembre de 1558.
¿Qué papel jugó Blas de Nasarre?
El bibliotecario mayor del reino añadió en 1748 una nota manuscrita al margen de la partida afirmando que el bautizado en Alcázar y el autor del Quijote eran la misma persona.
¿Quién fue Fray Alonso Cano Nieto?
Religioso trinitario calzado, redentor general de cautivos en Argel y obispo de Segorbe entre 1770 y 1780. Recogió por escrito la tradición cervantina alcazareña a partir del testimonio de Juan Francisco Ropero y, antes, de Francisco Quintanar y Rodrigo Ordóñez.
¿Qué dice la lista del hospital de Mesina sobre Cervantes?
La relación de heridos elevada por Juan de Austria a Felipe II tras Lepanto incluye dos Miguel de Cervantes en posiciones distintas (páginas 10 y 16), tratados como personas separadas en el reparto de ayudas a 409 soldados.
¿Qué entidad sostiene hoy la tesis alcazareña?
La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, junto con cronistas e investigadores manchegos que han ido sumando documentos y referencias en publicaciones como Cuadernos Manchegos y la colección Tesela.

















