Desde la Dirección Provincial de Sanidad de Toledo se acreditó la instalación de 54 nuevos desfibriladores externos automatizados (DEA) en los últimos 12 meses. Fueron ubicados fuera del ámbito sanitario, en distintos espacios de la provincia de Toledo, y “principalmente, en lugares con una alta concurrencia pública, como pueden ser polideportivos, campos de fútbol, piscinas, centros comerciales, fábricas e industrias, así como para diferentes servicios de Protección Civil”.

Así lo detalló la directoria provincial de Sanidad, María del Prado Carretero, quién añadió que hasta mediados de octubre, la provincia de Toledo cuenta con 92 entidades no sanitarias inscritas y acreditadas con 135 dispositivos DEA instalados, repartidos por toda la provincia tanto en espacios públicos como privados.

Estos 135 desfibriladores externos automáticos suponen 78 aparatos más de los que había instalados en la provincia hace dos años y, de ellos, 54 son los que se han colocados en estos últimos meses, mientras “se prevé que próximamente se den de alta otros 59 nuevos DEA”, según señalaba María del Prado Carretero.

La directora destacó la importancia de este incremento en la dotación de desfibriladores externos automáticos ya que “ante una parada cardiorrespiratoria, la primera actuación será el aviso inmediato al Servicio de Urgencias y Emergencias 112 para que acudan cuanto antes y, en tanto llegan los profesionales, se puede proceder a la utilización de estos aparatos, que permiten salvar vidas, pues una actuación inmediata es crucial para la persona afectada”.

Cualquier entidad, ya sea de ámbito público o privado, puede instalar un desfibrilador en sus dependencias, debiendo presentar una Declaración Responsable ante la Dirección Provincial de Sanidad, según el modelo que se encuentra en la web de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para la dotación de este material, donde además podrá obtener toda la información necesaria sobre la tramitación.

Todos los DEA están inscritos en el ‘Registro de entidades no sanitarias con desfibriladores externos automatizados’, y esto también sirve para que el Servicio de Atención y Coordinación de Urgencias y Emergencias 112 pueda iniciar y coordinar una actuación rápida ante un paro cardíaco.

Las entidades interesadas en la instalación de un DEA deben recibir una formación teórico-práctica inicial donde aprenderán, además del uso de estos aparatos, las maniobras de reanimación cardiopulmonar y sencillas técnicas de primeros auxilios; una formación ha de ser impartida por profesionales acreditados.

El DEA es un aparato electrónico portátil que diagnostica y trata la parada cardiorrespiratoria cuando ésta es debida a la fibrilación ventricular o a una taquicardia ventricular sin pulso. Este aparato, mediante instrucciones verbales y escritas muy sencillas, va indicando los pasos que hay que realizar, detectando con una altísima seguridad si la parada es susceptible o no de ser tratada con una descarga eléctrica.