La economía estadounidense sorprendió en abril con 115.000 nuevas contrataciones netas, superando las previsiones y sumando el segundo mes consecutivo de ganancias. En una entrevista en Bloomberg Television, Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, calificó el dato como ‘un mercado laboral exuberante’ y descartó cualquier presión al alza sobre los tipos de interés.
Un mercado laboral ‘en verde’ y sin signos de inflación desbocada
Hassett destacó que los mapas de calor sectoriales mostraban ‘verde en prácticamente todas las categorías’, reflejando un crecimiento robusto sin cuellos de botella inflacionistas. Subrayó que las peticiones iniciales de subsidio por desempleo se sitúan en mínimos históricos, las más bajas desde que se tienen registros, que datan de los años 60.
A pesar de la fortaleza del empleo, los datos no apuntaron a un recalentamiento peligroso. El asesor económico resaltó que el crecimiento de los salarios fue sólido, pero no lo suficiente como para desatar una espiral de inflación. Incluso con el repunte del petróleo, el IPC subyacente se mantuvo estable, lo que aleja la necesidad de que la Reserva Federal intervenga con una subida de tipos.
La inteligencia artificial: ¿creadora o destructora de empleo?
El ancla de la entrevista giró hacia la creación de empleo ‘estrecha’ detectada en los datos, con caídas en sectores financieros y tecnológicos. ¿Es la inteligencia artificial la responsable? Hassett negó un impacto negativo inmediato y citó dos nuevos estudios del National Bureau of Economic Research y la Universidad de Stanford que muestran que las profesiones afectadas por la IA están creciendo más rápido que el resto.
Sin embargo, el director del NEC reconoció que a medio y largo plazo la preocupación es legítima. Podemos imaginar escenarios, una vez que los robots mejoren, en los que necesitemos políticas de reciclaje laboral, admitió. La administración Trump, según Hassett, ya trabaja en cinco planes de contingencia para abordar el impacto de la IA en el mercado de trabajo. Su consejo para los trabajadores fue directo:
La mejor defensa ante la inteligencia artificial es empezar a usar sus herramientas para ser más productivo.
— Kevin Hassett
¿Por qué la Fed no debería subir los tipos?
Consultado sobre las implicaciones para la política monetaria, Hassett fue tajante: un shock de oferta en una economía con crecimiento vigoroso no exige un alza de tipos. Hemos visto un fuerte crecimiento salarial, pero no lo que se llamaría una curva de Phillips desbocada, argumentó. A su juicio, la estabilidad del IPC subyacente y la ausencia de presiones inflacionistas de demanda refuerzan la postura de mantener las tasas inalteradas.
El asesor se mostró optimista respecto a un futuro recorte de tipos, vinculándolo al posible nombramiento de Kevin Warsh como presidente de la Fed. Creo que Warsh es un tipo muy persuasivo y traerá muchos datos para convencer a sus colegas de que se pueden bajar los tipos este año, afirmó. Mientras, la reciente decisión del FOMC de eliminar el sesgo de relajación no le preocupa: cuando Warsh esté al frente, estoy seguro de que habrá gente abierta al debate.
El fallo judicial que complica la política arancelaria
La entrevista también abordó el revés judicial que declaró ilegales los aranceles del 122% a ciertas importaciones. Hassett restó importancia al fallo y aseguró que la Oficina de Comercio tiene un ‘plan B’ basado en las autoridades firmes de las Secciones 301 y 232. Siempre fue parte de la estrategia usar esas herramientas más sólidas para materializar los acuerdos negociados el año pasado, dijo, adelantando que James, probablemente el secretario de Comercio, daría más detalles ese mismo día.
En cuanto a las negociaciones con China, que se reiniciarán la próxima semana, descartó que el fallo debilite la posición de Washington. Y sobre Europa, recordó que la Casa Blanca mantiene el plazo del 4 de julio para que los europeos cumplan su parte de los acuerdos comerciales. Tengo la expectativa de que para entonces tendremos un acuerdo pro-trabajador y pro-estadounidense con Europa, subrayó.
Disciplina fiscal: ni un solo año de default
Por último, el economista rechazó de plano cualquier posibilidad de que el gobierno reestructure o reduzca unilateralmente los cupones de la deuda, como había sugerido el inversor Jeffrey Gundlach. No hay la más remota posibilidad de un default, enfatizó. Recordó que el déficit se redujo en cientos de miles de millones el año pasado, que el empleo federal está en mínimos desde la Segunda Guerra Mundial y que la estrategia es replicar el círculo virtuoso de crecimiento y disciplina fiscal de los años 90.
Los datos de abril se conocen en un momento en que los mercados descuentan una probabilidad decreciente de recortes de tipos en 2026. Sin embargo, la visión de la Casa Blanca choca con el mensaje prudente de la Fed, que prefiere esperar a ver una consolidación de la tendencia. La divergencia entre ambas posturas será crucial en los próximos meses.
Para los inversores, el mensaje es mixto: un empleo fuerte aleja el fantasma de la recesión, pero también cualquier esperanza de estímulos monetarios a corto plazo. La apuesta de Hassett por un giro en la Fed si Kevin Warsh toma las riendas introduce un factor político que podría sacudir los mercados de renta fija. Mientras, la incertidumbre comercial y el impacto de la IA añaden capas de complejidad a un escenario que, de momento, se sostiene sobre sólidos cimientos laborales.
En definitiva, el informe de empleo de abril ofrece una foto de una economía pujante que, sin embargo, no está exenta de riesgos estructurales. Quizá la gran pregunta no es si la Fed subirá o bajará los tipos, sino cómo prepararse para un futuro en el que la tecnología y la política comercial marcarán el ritmo.
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