El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, condenó un devastador ataque ruso que tuvo lugar la pasada noche, en el que se lanzaron aproximadamente 36 misiles y casi 600 drones, dejando un saldo trágico de tres muertos y decenas de heridos. A través de su cuenta de Telegram, Zelenski expresó su consternación por las víctimas y los daños significativos causados, con múltiples impactos en diferentes distritos de Kiev que han creado importantes destrozos en infraestructuras y han dejado a varios barrios sin electricidad.
Esta ofensiva representa uno de los ataques más intensos en la capital desde el inicio del conflicto, lo que ha generado una respuesta urgente de rescate y mitigación de daños. El ministro de Exteriores de Ucrania, Andri Sibiha, describió la situación como una «noche difícil», advirtiendo sobre los continuos riesgos y la necesidad de que la población permanezca en refugios. Las autoridades también han señalado la importancia de fortalecer las capacidades de defensa aérea para proteger áreas residenciales de futuros bombardeos.
El ataque llega en un momento delicado para el gobierno de Zelenski, en medio de negociaciones de paz y un escándalo de corrupción que ha golpeado a su administración. Sibiha criticó al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, acusándolo de actuar en intereses de Moscú, y al mismo tiempo, se registraron daños en la región rusa de Volgogrado por un dron ucraniano. La escalada de violencia y la compleja situación política se entrelazan, intensificando las tensiones en una ya frágil región.
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