En una noche inesperadamente relajada, Juanma Moreno, el presidente de la Junta de Andalucía, hizo su debut en el popular programa «El hormiguero». Mientras el ambiente se impregnaba de risas y comentarios ligeros, el líder del Partido Popular andaluz presentó su nuevo libro, «Manuel de convivencia», y aprovechó la ocasión para analizar la intensa actualidad política que precede a las elecciones autonómicas, que se celebrarán este año.
Conocido por su habitual seriedad, esta vez Moreno mostró una faceta más personal, mezclando anécdotas de su vida con cuestiones políticas que han acaparado la atención pública. Desde la crisis en el sistema de cribado de cáncer de mama en la sanidad pública andaluza hasta el ascenso de Vox, el presidente no eludió ningún tema. Sobre el sistema de salud, reveló que su preocupación no solo era institucional: “Mi padre murió de cáncer en un diagnóstico tardío. Todo esto me ha tocado en lo personal”. Tras asumir responsabilidades por los errores en el cribado, anunció que se han tomado medidas para evitar que se repita una situación similar: “Fue horrible. Lo primero fue pedir disculpas, y en 10 días se hicieron las pruebas a todas las afectadas”.
Mirando hacia adelante, y mientras el calendario se acerca a la disolución del parlamento en abril, Moreno aseguró que las elecciones tendrían lugar en junio, una etapa que, según él, es crítica para su gobierno. “Las encuestas nos dan una posibilidad real de lograr la mayoría”, afirmó con un aire de confianza, aunque también advirtió sobre la fuerza que Vox ha demostrado en las elecciones pasadas. Sin embargo, dejó claro que su partido debe mantener su esencia y no dejar que una minoría “arrastre” sus posiciones.
Uno de los momentos más explosivos de la noche fue cuando Moreno habló sobre Pedro Sánchez y la imposibilidad de llegar a un acuerdo con un líder que, a su juicio, ha llevado la política a un extremo de polarización. “Mientras esté Sánchez, eso es imposible”, sentenció, asegurando que el futuro del Partido Socialista podría ser más esperanzador con un liderazgo diferente.
El presidente también analizó la relación que Vox tiene con el actual panorama político, sugiriendo que la ultraderecha enfrenta un dilema crítico sobre su participación en el gobierno. “No saben gobernar o tienen que bloquear. Tienen que decidirse”, dijo, lo que refleja la tensión entre la identidad de Vox y su capacidad para gestionar la experiencia del gobierno.
Entre risas y momentos de seriedad, Moreno se mostró dispuesto a enfrentar los desafíos que se avecinan y reafirmó la capacidad de su partido para atraer a los votantes. “Si Sánchez quiere venir conmigo en las elecciones, que venga. Estoy seguro de que en Andalucía no le van a votar”. Con un futuro incierto por delante, su mezcla de humor y determinación dejó claro que el camino hacia las elecciones de junio será una batalla que no piensa tomar a la ligera.

















