Vesalic Limited descubre un posible impulsor de la ELA ajeno al sistema nervioso central

Un avance prometedor en la lucha contra la ELA emerge desde Vesalic Limited, una joven empresa biotecnológica que acaba de hacer público un descubrimiento que podría transformar la forma en que comprendemos, diagnosticamos y tratamos esta devastadora enfermedad neurodegenerativa. Hasta ahora, la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) ha sido una de las enfermedades más complejas y menos entendidas, con opciones terapéuticas limitadas y procesos diagnósticos que suelen prolongarse durante meses o incluso años. Sin embargo, los avances de Vesalic abren una nueva vía llena de esperanza para millones de pacientes en todo el mundo.

Este descubrimiento pionero revela que, más allá de las anomalías en el cerebro y en el sistema nervioso central (SNC) en sí, existe un proceso sistémico en gran medida externo a estas estructuras que desempeña un papel crucial en el desarrollo de la enfermedad. La empresa identificó una disfunción metabólica que genera una carga tóxica de exosomas en la sangre de los pacientes afectados. Estos exosomas, unas pequeñas vesículas que circular en la sangre, transportan toxinas hasta llegar al SNC, donde se unen y dañan las neuronas motoras. Esta trágica cadena de eventos contribuye a la progresión de la enfermedad, tanto en sus formas monogénicas como en las espordádicas, que constituyen aproximadamente el 90 % de los casos y para las cuales aún no existe tratamiento efectivo.

Este hallazgo abre un campo completamente nuevo para la terapia: en lugar de centrarse únicamente en las neuronas o en las células del cerebro, Vesalic apuesta por interceptar y neutralizar estas toxinas antes de que puedan causar daño. La compañía está desarrollando una terapia innovadora que actúa sobre esta carga tóxica en la sangre, con la esperanza de ralentizar o incluso detener la progresión de la enfermedad en sus fases iniciales. Actualmente, están llevando a cabo estudios preclínicos in vivo para validar su enfoque, con una meta de presentar una solicitud regulatoria en 2027 y comenzar con ensayos clínicos en los años siguientes.

Pero no solo en el ámbito terapéutico la compañía muestra avances importantes. La dificultad para diagnosticar con rapidez y precisión la ELA sigue siendo una de las principales barreras para ofrecer intervenciones tempranas. Hasta ahora, el proceso diagnóstico implica una serie de exámenes invasivos y costosos, además de prolongarse muchos meses. Vesalic ha desarrollado una tecnología basada en biomarcadores que detectan alteraciones específicas en la composición lipídica de los exosomas circulantes en la sangre, logrando una precisión superior al 90 % para identificar diferentes formas de la enfermedad. Esta innovación promete transformar el diagnóstico, permitiendo detectar la enfermedad años antes de que aparezcan los síntomas, facilitando una intervención temprana y mejorando así el pronóstico de los pacientes. Además, la misma tecnología podría usarse para monitorear en tiempo real la respuesta a los tratamientos, ajustando las terapias de manera más efectiva.

El impacto potencial de estos avances trasciende la ELA. Vesalic está explorando también el uso de su tecnología para detectar otras enfermedades neurodegenerativas, como Alzheimer y Parkinson, ampliando así su alcance en la lucha contra estos trastornos que afectan a millones en todo el mundo.

El reconocimiento de expertos en neurociencia refuerza el optimismo. El profesor Kevin Talbot, de la Universidad de Oxford, afirmó que ampliar los límites en el entendimiento de las causas y firmas biológicas de la ELA es fundamental y expresó su entusiasmo por los esfuerzos de Vesalic, que podrían ofrecer soluciones concretas para los pacientes tanto en diagnóstico como en tratamiento.

Vesalic, en definitiva, representa esa esperanza que surge cuando el conocimiento innovador se combina con la pasión por mejorar vidas. Con un enfoque tanto en la identificación temprana como en la neutralización de las causas subyacentes, sus avances podrían cambiar radicalmente el panorama de una enfermedad hasta ahora marcada por su imprevisibilidad y resistencia a los enfoques convencionales. La comunidad científica y los pacientes esperan que en los próximos años estos desarrollos se traduzcan en soluciones concretas que puedan marcar la diferencia en la lucha contra la ELA y otras enfermedades neurodegenerativas.

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