En un emotivo acto conmemorativo celebrado en el Ayuntamiento de Ciudad Real, el presidente de la Diputación, Miguel Ángel Valverde Menchero, ha subrayado la importancia de mantener viva la memoria de Miguel Ángel Blanco. El evento, que marca el XXIX aniversario del secuestro y asesinato del concejal de Ermua, ha contado con la participación de diversas autoridades, entre ellas el alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares, y el subdelegado del Gobierno en la provincia, David Broceño.
Valverde evocó cómo el homicidio de Blanco dejó una huella indeleble en su vida personal y política, destacando la similitud entre ambos, ya que compartían nombre, formación académica y militancia política. «Era un joven que solo deseaba trabajar por los intereses de sus vecinos», lamentó Valverde, subrayando la incomprensión que generó entre la sociedad el trágico destino del concejal vasco.
El ambiente de amenazas que se vivía en aquellos años fue recordado con nitidez. Las recomendaciones de seguridad por parte de la Subdelegación del Gobierno, donde se aconsejaba a los cargos públicos revisar diariamente sus vehículos, eran una realidad cotidiana que Valverde no quiso soslayar. “Imagínense lo que suponía para un concejal de un pequeño pueblo salir de casa cada día teniendo que mirar debajo del coche”, expresó, insistiendo en la vulnerabilidad e incertidumbre que se respiraba entonces.
Con una mirada hacia el futuro, Valverde incidió en la relevancia de transmitir el legado de fortaleza y unión ciudadana que emergió tras el asesinato de Blanco. La reacción del pueblo español, conocido como el Espíritu de Ermua, fue un poderoso símbolo de resistencia contra el terror. Las manifestaciones masivas y las icónicas «manos blancas» representaron un rechazo rotundo a ETA y se convirtieron en un hito en la historia democrática del país.
A la vez, lamentó que las nuevas generaciones carezcan de un conocimiento profundo sobre Miguel Ángel Blanco y lo que representó su muerte. “El legado nos compromete a todos los demócratas a no olvidar”, afirmó Valverde, reiterando que la memoria de los actos del pasado debe ser conservada para asegurar un futuro sin violencia.
El acto también contó con momentos de reflexión sobre la importancia de no permitir que la desmemoria o la distorsión de los hechos ocurridos debiliten el compromiso con la libertad y la justicia. “Estos derechos y libertades de los que hoy disfrutamos se han ganado con mucho esfuerzo”, recordó Valverde, haciendo un llamado a reconocer y aprender del sacrificio de quienes fueron víctimas del terrorismo.
Para cerrar el tributo, se guardó un minuto de silencio y fue leído un manifiesto por jóvenes participantes del evento, quienes enfatizaron la necesidad de honrar y preservar la integridad de la historia frente al terrorismo. La ceremonia concluyó con un compromiso colectivo de no olvidar, impulsando a las nuevas generaciones a proteger los valores democráticos por los que tantas vidas se han sacrificado.
Fuente: Diputación de Ciudad Real















