En una reciente entrevista, Donald Trump apeló a un cambio de liderazgo en Irán, sugiriendo que ha llegado el momento de poner fin a casi cuatro décadas de gobierno del líder supremo Ali Jameneí. Sus comentarios coinciden con un período de intensas protestas en Irán, en las que los ciudadanos claman por el fin del actual régimen y piden un liderazgo que no se base en la represión. Trump criticó a las autoridades iraníes por sostenerse en el poder a través del miedo y la violencia, señalando que, bajo la dirección de Jameneí, el país ha caído en la destrucción total.
Las protestas en Irán, que comenzaron a finales de diciembre debido al colapso de la economía, se han generalizado y se han vuelto cada vez más violentas, con ataques a instituciones y destrucción de bienes públicos. El régimen iraní ha acusado a agencias externas, incluyendo a Estados Unidos e Israel, de ser responsables de la agitación social, que inicialmente tenía raíces económicas. Sin embargo, las movilizaciones pronto se transformaron en un clamor más amplio contra el gobierno.
Trump, al comentar la situación, hizo una advertencia a Irán sobre las consecuencias de una posible represión violenta de las manifestaciones, subrayando que su enfoque de liderazgo se fundamenta en el respeto y no en el miedo. Las preocupaciones sobre la cantidad de muertos y detenidos han crecido, con estimaciones que varían desde cifras oficiales hasta decenas de miles, lo que acentúa la crisis humanitaria en el país y la complejidad de la situación política en la región.
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